El inicio de todo:

https://twitter.com/manumateos/status/579603871837851648

El resultado, tras unos días de espera y media hora de trabajo, está a la vista.

Y hasta lo mencionaron en La Vanguardia como parte de la ministeria.

Estoy pensando añadir alguna funcionalidad más. Por hacerlo más atractivo. Por ejemplo, con un número único, o creando un mapa de ministéricos. ¿Se os ocurre algo?

No es la primera alegoría a la radio que escribo en este blog. Es un medio que quizá utilizo menos de lo que me gustaría para entretenerme o informarme. Pero las pocas veces que he sido verdadero radioyente, lo he sido de corazón. Pero no me considero radioyente de radiofórmulas ni de nada parecido. Me considero radioyente de esos programas hechos por personas para personas, de tener la sensación de que hay alguien al otro lado, de que no son programas que no escucha ni el encargado de la continuidad de la señal.

Tengo recuerdos maravillosos de haber escuchado el Hablar por Hablar de Mara Torres (en su última etapa) y de Cristina Lasvignes, y años más tardes el de Macarena Berlín. De haber aguantado en esas noches de insomnio (o de café) antes de mis exámenes de filosofía, antes de los cuales no podía dormir, hasta el Si amanece nos vamos. O incluso de haber escuchado más de una madrugada de sábado de verano a Iker Jiménez en Milenio 3 después de haber estado mirando las estrellas. Tengo también recuerdos de mañanas de trabajo amenizadas por el maravilloso El sol sale por el oeste de Canal Extremadura Radio.

Aunque hoy no la escuche tan a menudo, puedo decir bien alto que me gusta de corazón la radio hecha con el ídem. Me gusta esa radio hecha por y para personas. Y no me gustaría nada que se perdiera.

P.D. Aprovecho para recomendaros un blog que me ha encantado desde el momento en que lo conocí: radiochips.

Imagen | Robert Ashworth

Si tenéis un Lumia y habéis intentado actualizarlo, probablemente hayáis recibido un mensaje de error diciendo que «no puede abrirse el paquete» o algo así. El código de error es 801882e8.

La razón es que no tiene suficiente memoria interna para descomprimir el paquete de actualización. El sistema necesita entre 500 y 600 megabytes para almacenar el paquete comprimido, y más o menos el mismo espacio para poder descomprimirlo.

La solución es fácil pero no es obvia. Liberad memoria en el teléfono hasta tener 1,2 gigabytes libres, y volved a lanzar la actualización. Ya debería funcionar sin ningún problema.

Hace unos días instalé Crunchbang en mi Acer Aspire S3, que como ya os comenté tiene un clickpad para manejar el puntero del ratón. Y me encontré con que el botón derecho no funcionaba de ninguna manera.

Un comando lo reparó. Ejecutad lo siguiente en vuestra terminal y probad si funciona. No hay que reiniciar el sistema ni nada parecido.

synclient ClickFinger2=3

Si funciona, haced que se ejecute al iniciar cada sesión, y disfrutadlo. En mi caso funciona de lujo.