<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Manu Mateos</title><link>https://www.macram.es/tags/imagen-personal/</link><description>Recent content in Imagen Personal on Manu Mateos</description><generator>Hugo -- gohugo.io</generator><language>es</language><lastBuildDate>Fri, 05 Dec 2025 10:04:33 +0100</lastBuildDate><atom:link href="https://www.macram.es/tags/imagen-personal/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>#170: escribir sobre mí</title><link>https://www.macram.es/posts/2025/12/escribir-sobre-mi/</link><pubDate>Fri, 05 Dec 2025 10:04:33 +0100</pubDate><guid>https://www.macram.es/posts/2025/12/escribir-sobre-mi/</guid><description>&lt;p&gt;A veces estoy tentado de hacer notas más &amp;ldquo;personales&amp;rdquo;, contando alguna cosa de mi vida, nada especialmente trascendente. Alguna vez he llegado a publicar algo, pero es cierto que cuando intento escribir algo así siento algo de vergüenza (&lt;a href="https://www.macram.es/posts/2025-09-09-el-pudor/"&gt;ya rexlexioné sobre el pudor&lt;/a&gt;) y pienso que en realidad a nadie le interesa cómo he pasado la semana, si he ido al gimnasio o si he probado tal plato de comida. Pero luego recuerdo también que yo disfruto mucho leyendo ese tipo de posts en otros blogs. No sé. Puede que me anime a probar.&lt;/p&gt;</description><content:encoded><![CDATA[
      <p>A veces estoy tentado de hacer notas más &ldquo;personales&rdquo;, contando alguna cosa de mi vida, nada especialmente trascendente. Alguna vez he llegado a publicar algo, pero es cierto que cuando intento escribir algo así siento algo de vergüenza (<a href="/posts/2025-09-09-el-pudor/">ya rexlexioné sobre el pudor</a>) y pienso que en realidad a nadie le interesa cómo he pasado la semana, si he ido al gimnasio o si he probado tal plato de comida. Pero luego recuerdo también que yo disfruto mucho leyendo ese tipo de posts en otros blogs. No sé. Puede que me anime a probar.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>El pudor (II)</title><link>https://www.macram.es/posts/2025-09-12-el-pudor-ii/</link><pubDate>Fri, 12 Sep 2025 14:10:33 +0200</pubDate><guid>https://www.macram.es/posts/2025-09-12-el-pudor-ii/</guid><description>&lt;p&gt;&lt;a href="https://www.macram.es/posts/2025-09-09-el-pudor/"&gt;Hace unos días estuve hablando del pudor&lt;/a&gt; que modulamos, de manera casi natural e inconsciente, cuando estamos presentes en el mundo. En el mundo físico y en el mundo virtual. Las barreras que nosotros mismos echamos abajo en actos tan simples como salir de casa o poner un tweet en Internet. Pero hoy vengo a hablar de otro tipo de pudor. &lt;strong&gt;El pudor a mostrar lo que haces&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace no tanto tiempo justo tuve esta experiencia. Llevaba mucho tiempo trabajando en algo muy importante para mí, convencido de que no valía para nada y dispuesto a tirarlo a la basura. Creedme si os digo que llevaba &lt;strong&gt;mucho&lt;/strong&gt; tiempo trabajando en ello. Se lo enseñé a quien se lo tenía que enseñar, y sus palabras fueron algo como &lt;em&gt;&amp;ldquo;esto está ya terminado así que vamos a rematarlo y lo presentamos&amp;rdquo;&lt;/em&gt;. Y, efectivamente, lo rematamos y lo presentamos en un tiempo que además yo consideré casi récord, y con un resultado bastante mejor que el que esperaba. Y todavía no hemos terminado con eso; seguimos trabajando en mejoras y en nuevas funcionalidades para esa pieza de software.&lt;/p&gt;</description><content:encoded><![CDATA[
      <p><a href="/posts/2025-09-09-el-pudor/">Hace unos días estuve hablando del pudor</a> que modulamos, de manera casi natural e inconsciente, cuando estamos presentes en el mundo. En el mundo físico y en el mundo virtual. Las barreras que nosotros mismos echamos abajo en actos tan simples como salir de casa o poner un tweet en Internet. Pero hoy vengo a hablar de otro tipo de pudor. <strong>El pudor a mostrar lo que haces</strong>.</p>
<p>Hace no tanto tiempo justo tuve esta experiencia. Llevaba mucho tiempo trabajando en algo muy importante para mí, convencido de que no valía para nada y dispuesto a tirarlo a la basura. Creedme si os digo que llevaba <strong>mucho</strong> tiempo trabajando en ello. Se lo enseñé a quien se lo tenía que enseñar, y sus palabras fueron algo como <em>&ldquo;esto está ya terminado así que vamos a rematarlo y lo presentamos&rdquo;</em>. Y, efectivamente, lo rematamos y lo presentamos en un tiempo que además yo consideré casi récord, y con un resultado bastante mejor que el que esperaba. Y todavía no hemos terminado con eso; seguimos trabajando en mejoras y en nuevas funcionalidades para esa pieza de software.</p>
<p>Era el pudor el que me estaba retrasando. Era la vergüenza de presentar algo que yo en aquel momento estaba considerando incompleto, imperfecto. <strong>Indigno</strong>. Algo que no solo me iba a hacer experimentar el fracaso, sino además mostrarlo de forma pública. Y en realidad me llevé una sorpresa, una pequeña bofetada de realidad cuando obtuve la validación de que mi trabajo era digno, era interesante. Que era incluso importante.</p>
<p>Reconozco que desde entonces (digamos, noviembre de 2024) <strong>he perdido un poco el pudor a mostrar lo que hago fuera de mi entorno laboral</strong>. Me he atrevido a hacer contribuciones a proyectos de código abierto, e incluso me he lanzado a programar cosas que compartir, sin tanto miedo a las críticas como podía sentir antes. Por supuesto que entiendo que las puedo recibir, pero creo que mi estado mental ahora mismo ha cambiado lo suficiente como para verlas de una forma mucho más positiva, y sobre todo para ver que casi siempre son constructivas (y si no lo son, probablemente no merezca la pena ni siquiera tenerlas en cuenta).</p>
<p>En general en los últimos meses he empezado a perder un poco de pudor en muchos aspectos de mi vida. Creo que en algunos momentos me estaba limitando más de lo que me estaba protegiendo, y no me gustaba. Es algo en lo que he estado trabajando, y me alegro mucho de estar viendo frutos. Lo que todavía no tengo claro es si esta <em>apertura</em> reciente va a propiciar algún tipo de mejora, o como mínimo de <em>cambio</em> a nivel externo. Pero si lo provoca a nivel interno al final acaba traspasando la piel y se acaba viendo. Como sea, a mí me parece positivo.</p>

      ]]></content:encoded></item><item><title>El pudor</title><link>https://www.macram.es/posts/2025-09-09-el-pudor/</link><pubDate>Tue, 09 Sep 2025 14:10:33 +0200</pubDate><guid>https://www.macram.es/posts/2025-09-09-el-pudor/</guid><description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Estar presente en el mundo requiere despojarse de parte del pudor&lt;/strong&gt;, de la barrera que ponemos entre los demás individuos (y de la sociedad en su conjunto) y nuestra vida privada. Y, cuanto más pública y amplia es la presencia, más hay que modular y en muchas ocasiones reducir nuestra vergüenza. A la hora de mostrar nuestro rostro o nuestro cuerpo vestido con determinada ropa, a la hora de hablar, a la hora de expresar determinadas ideas. Y esto aplica también al mundo digital.&lt;/p&gt;</description><content:encoded><![CDATA[
      <p><strong>Estar presente en el mundo requiere despojarse de parte del pudor</strong>, de la barrera que ponemos entre los demás individuos (y de la sociedad en su conjunto) y nuestra vida privada. Y, cuanto más pública y amplia es la presencia, más hay que modular y en muchas ocasiones reducir nuestra vergüenza. A la hora de mostrar nuestro rostro o nuestro cuerpo vestido con determinada ropa, a la hora de hablar, a la hora de expresar determinadas ideas. Y esto aplica también al mundo digital.</p>
<p><strong>Estar en redes sociales o tener un blog también requiere perder al menos un poquito de nuestro pudor</strong>. Siempre podemos elegir cuánto decidimos contar y cuánto decidimos enseñar, pero el mero hecho de tener una especie de avatar que lee, habla y responde ya es abrir al mundo un poquito de nuestra persona. Y da igual cuánto queramos fingir y cuánto queramos ocultar: siempre hay cosas que acaban permeando.</p>
<p><strong>Ahora está de moda no publicar nada que permanezca</strong> (y llega a ser casi contracultural tener un blog, poner publicaciones en Instagram en vez de historias autodestructivas, o incluso enviar fotos sin caducidad a través de tu sistema de mensajería preferido). Hoy pienso en esto y me parece increíble que en 2008 saliéramos de fiesta con la cámara digital un viernes, saliéramos un sábado… y el domingo publicáramos todas las fotos en Tuenti. Todas. Sin filtrarlas, dando igual la cara de las personas que aparezcan, dando igual la actitud o lo que se vea de fondo. Aunque Tuenti no dejaba de ser un sitio mínimamente privado, algunos teníamos redes de varios cientos de personas que a lo mejor no tenían por qué ver lo que hice el sábado por la noche. Y todo esto, además, incluso siendo menores de edad.</p>
<p>Los jóvenes de hoy por suerte tienen un poco más de sentido del pudor y del recato en este sentido, quizá moviendo sus comunicaciones a espacios más privados. Pero no deja de parecerme ligeramente triste que, de paso, muchos han renunciado a tener un espacio de expresión libre como puede ser, precisamente, este blog.</p>
<p><strong>En general creo que es sano tener pudor</strong>. <em>Online</em> y en la vida real. Es sano tener determinados secretos, es sano no mostrarlo todo en todos lados, y es sano separar esferas en nuestra vida (nuestra vida personal de nuestra vida profesional, nuestro círculo de amigos de nuestra vida familiar…). Pero también es sano tener espacios públicos o semipúblicos, donde sea, donde podamos expresarnos sin miedo, contar lo que queramos contar y enseñar lo que queramos enseñar. Siempre con conciencia y consciencia, sin ser nada de lo que arrepentirnos en el futuro, pero tener la posibilidad de hacerlo.</p>

      ]]></content:encoded></item></channel></rss>