⍟ Mindset de verano

28/05/2026 (396 palabras, aprox. 2 minutos de lectura.)

Ayer cambié el color de acento del blog (quien vea el sitio Web se habrá dado cuenta ya), y he vuelto a virar a tonos melocotón, como hice el año pasado, aunque este año lo he adelantado mucho respecto del pasado. Y tiene su razón. El calor de estos días ha precipitado que haya pasado del mood de primavera a algo que se me ha ocurrido llamar midsummer mindset.

El año pasado ya lo experimenté, aunque quizá no de forma tan intensa. Creo que podría explicarlo como un estado de ánimo más despejado de preocupaciones y cosas superfluas, un estado más natural y menos performativo. Un poco como podríamos vivir estando de vacaciones, sin necesidad de estar de vacaciones. De café en la terraza, patio fresco por la mañana tras regar las macetas, ventanas abiertas para ventilar (y sus sonidos y sus olores que se cuelan de la calle). De empezar a tomar el fresco por las noches (algo que es muy rural y cada vez más reivindicado, pero que para mí es, literalmente, el día a día) y de que empiece a apetecer la siesta de media tarde (con su frustración correspondiente porque todavía no se puede). Podría poner mil ejemplos más, pero ya me entendéis.

Obviamente mis veranos rurales no tienen que ser la realidad universal. Igual que mi forma de vivirlo (o de sobrellevarlo) puede ser muy distinta a quien viva en un clima más fresco o quien viva cerca del mar. Pero esto también lo hace más natural, más orgánico. Que no sea universal y que esté tan ligado a la tierra hace que tenga más encanto en mi opinión.

El año pasado ya os hablé de esto, y me refería a mitad de verano. Ahora me he quedado ya con un nombre para resumir este estado de ánimo, esta forma de vivir tan temporal y tan recurrente, que además al menos en mi caso se da más en la primera mitad del verano que en la segunda. Creo que termina cuando empiezan a llegar las primeras tormentas de agosto y empiezan a acortarse los días.

Quizá ahora esté anticipando este midsummer mindset, pero, digamos, “climáticamente” yo ya he adaptado mi rutina y mi vida a esto (en la medida de lo posible). Y me parece lógico asociar estas costumbres y estos recuerdos a estas sensaciones.

Foto de Julia Kwiek en Unsplash