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Del curso nuevo, estímulos y problemas que se nos presentan

Aparcamiento de la Escuela Politécnica, donde estudio. Esta vez la fotografía es mía; se nota, ¿verdad?

Un par de días de curso que han sido una hora en realidad. Eso es lo que llevo del presente curso 2012-2013. Y no puedo decir que todo esté funcionando como me habría gustado. De hecho lo que tengo en la boca es un sabor un tanto agridulce que no sé si me gusta o no. 

Recapitulemos. Voy a cursar el tercero de los cuatro años que componen mi plan de estudios (recordemos, Grado en Ingeniería del Software por la Universidad de Extremadura). Y tengo que decir que estoy realmente excitado al ver las asignaturas que voy a estudiar este año, dado que por fin son puramente relacionadas con mi profesión y porque, qué narices, me gusta. Sigo repitiéndome día tras día que si estoy aquí y si estoy haciendo esto es porque yo lo he elegido y porque es lo que yo quiero hacer.

De hecho esa es la única razón por la que estoy aquí. Porque me encanta y porque no me siento como un mueble. Y si me encanta es porque lo que estoy estudiando (en última instancia las asignaturas) me llaman lo suficiente la atención como para dedicarles tiempo (que es un bien tan escaso como valioso).

Con lo que no contaba es con que estos dos días que llevo se me fueran a hacer tan cuesta arriba, y sobre todo por razones tan estúpidas como esta. Llevo un año completo yendo a clase por la tarde, levantándome a horas decentes, y hoy he sido incapaz de levantarme a las 7:10 para llegar a tiempo a clase. Voy al aula, empiezo a tomar apuntes (hay asignaturas que han comenzado ya a impartir materia), llego a casa (esquivando novatos rebozados)… y muerto de sueño todo el día. Salvo ahora; ya me véis, escribiendo un post aquí a las 12 de la noche de un martes por no tener sueño (pero sí ganas de dormir).

Esto lo achaco, evidentemente, a que no estoy acostumbrado a madrugar. Es algo más que obvio. Y me daré hasta una semana después de las fiestas patronales de donde provengo para habituarme a los cambios. Después tendré que empezar a preocuparme.

2 respuestas a «Del curso nuevo, estímulos y problemas que se nos presentan»

No te creas que eres el único, yo he elegido horario de tarde desde el primer año, por la sencilla razón de que si fuera por la mañana debería levantarme a las 6.

Quizá tras una semana o dos y cambiar bastantes hábitos conseguiría levantarme a esa hora, pero ahora mismo soy incapaz, levantarme a las 9 es un reto, así que hazte a la idea.

Ir por la tarde tampoco es un chollo, tengo que comer todos los días a las 12:30 y algún que otro sacrificio, pero se me hace mucho más llevadero.

Suerte, y no olvides, el hábito hace al monje.

Yo llevo tres días como un maldito zombi por las mañanas. Una ducha ardiendo lo soluciona, pero lo que me cuesta salir de la cama solo Dios lo sabe. Luego llega la tarde, estoy agotado y cae siesta. Y por la noche, como no, sin poder dormir, por lo que no soluciono nada.

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