Categorías
Posts antiguos

Por qué el libro no va a matar a la industria editorial (aunque sí puede cercenar algunas partes)

Acabo de leer la columna que ayer publicó Juan Manuel de Prada en el XLSemanal, el dominical del ABC y algunos otros diarios de Vocento. Para los curiosos, aquí: Libro electrónico, por Juan Manuel de Prada. Y de paso recomiendo también la lectura de la respuesta de Juan Gómez-Jurado en Alt1040, que tampoco tiene desperdicio alguno.

Un disclaimer inicial: los apuntes desordenados que me dispongo a publicar están escritos desde la óptica de un chaval de 19 años, escritor en ocasiones (siempre sobre menesteres bien distintos), estudiante y ante todo lector. Y lector que compra libros en papel. Juan Manuel de Prada, un señor que hace años hasta podía ser respetado por mí mismo (me confieso ex-lector del XLSemanal) ha desbarrado de lo lindo en su última columna, tildando a los lectores de libros electrónicos (y con lectores me refiero al leyente, al que lee, al que tiene ojos) de asociales, de seres rarunos a los que el mundo desprecia por llevar y utilizar un trasto con pantalla en vez de un libro en papel. Es el señor Juan Manuel de Prada el único que lo hace.

Perlas como «pagar por algo que se puede obtener gratis y en condiciones óptimas no se le ocurriría ni al que asó la manteca» (contradiciéndose a sí mismo; párrafos antes escribió «Quien deseaba piratear un libro, en cambio, tenía previamente que escanearlo: la copia resultante de ese escaneo distaba de ser óptima«) son propias únicamente de una persona que se agarra al «cualquier tiempo pasado fue mejor» y al «si algo funciona, no lo toques». Si funcionara no habría problema. El problema es que no funciona.

Le pregunto ahora yo al señor De Prada: ¿por qué voy a pagar por un ejemplar en papel que va a tardar varias semanas en llegar a mi librería preferida o a mi hogar (y como prueba un botón: intentad comprar algún ejemplar en Casa del Libro), cuando puedo pagar algo menos (aunque el precio sea un tema que merezca discusión aparte) por disfrutar de una experiencia suficiente (no pienso decir «semejante» ni «parecida» porque es obvio que no es así: el olor a libro nuevo y la sensación de pasar páginas son irreplicables) a la hora de leer un libro? Seamos prácticos ante todo.

Con el valor añadido que supone, además, que mientras que Internet y la energía eléctrica necesaria para utilizar un libro electrónico en un lector de ebooks (sea aquí «lector» el aparato que nos permite visualizar los archivos digitales) son virtualmente ilimitados, los árboles cada vez menguan más (y el papel crece en los árboles, sí, pero los árboles se destruyen para obtener papel). La ecología también entra en juego. Y no todos necesitamos tener una biblioteca personal en casa, no todos necesitamos tener una habitación repleta de libros impresos en serie (porque, seamos serios, no adquirimos obras únicas en cuanto a encuadernación, papel y tipografía, sino los libros que vemos en nuestra librería preferida y que se fabrican en tiradas de cientos o miles) para poder presumir ante nuestros amigos: yo con poder leer mi libro preferido, como sea, me doy por más que satisfecho. Aunque más adelante decida adquirir una edición en papel de la obra que prefiera.

Podría citar algunas ventajas más de los libros electrónicos respecto a los tradicionales: que Internet sea el medio de publicación (¡y no se confunda usted, que tiende a tergiversar un poco la realidad: Internet no equivale a piratería, y en todo momento hablé de comprar libros y de retribuir convenientemente a sus autores!) supone que cualquiera puede publicar su libro (y no solo unos cuantos acomodados, los que todos conocemos), y puede llegar a un público global y a coste prácticamente nulo (no hay que imprimir, no hay que encuadernar, no hay que fabricar, no hay que transportar). Con el añadido de la compra instantánea. Quiero leer un libro y lo quiero leer ya: con un Kindle puedo hacerlo.

Y ante la previsible respuesta de «las imprentas se quedan sin trabajo». Años atrás la imprenta dejó sin trabajo a los que se pasaban el día en el scriptorium. Realmente muchas partes salen perjudicadas de por medio, sí, lo reconozco. Los libreros, los impresores pueden quedarse sin ese trabajo. Pero no podemos permanecer inmóviles: el mundo evoluciona, la tecnología evoluciona, la economía evoluciona y permanecer en actividades del pasado es prácticamente suicidarse, al menos en cuanto a expectativas laborales. Y no cualquier tiempo pasado fue mejor. Aun con todo el formato físico va destinado a ser más un artículo de coleccionista que otra cosa (y si no, dad tiempo y lo veréis).

Sobre todo veamos la industria de la música, o a la del cine. Está sufriendo un cambio, es innegable. Pero se siguen comprando discos en formato físico, además de comenzar a explotarse otras formas de monetización. ¿O acaso cree que voy a renunciar a tener mi ejemplar firmado de Arquitecturas Rayanas por poder escucharlo (legalmente y pagando, reitero) en Spotify? Decir que un libro es únicamente las palabras que contiene es tan blasfemo como decir que un álbum es sólo sus canciones. Aunque en ocasiones pueda preferir (por funcionalidad o por no suficiente aprecio a la obra) otros medios, de momento no son sustitutivos el uno del otro.

Imagen | Enrique Dans

2 respuestas a «Por qué el libro no va a matar a la industria editorial (aunque sí puede cercenar algunas partes)»

Sí y no tanto a él como a ti.
Desde luego no es cierto TODO lo que dice Prada (que por cierto no me gusta, tiene ese estilo de escribir tan innecesariamente rimbombante y pedante… aunque esa es otra historia), pero tampoco puedes decir que es todo mentira.
En realidad, pasa lo mismo que con el cine: los que siempre hemos ido al cine y comprado DVDs originales, seguiremos haciéndolo a pesar de la piratería, o incluso gracias a ella.
Me explico: yo no dejo de ir al cine ni de comprar DVDs por descargarlos, los que descargo son «a mayores», películas que no vi en su momento porque no me llamaban tanto la atención como otras y no iba a gastar a ciegas. A veces, al descargarlas y verlas, compruebo que son mejores de lo que esperaba y termino comprándolas. Y lo mismo en el caso de los libros.
Otra gente ha empezado a leer y ver cine por el famoso «sale gratis» fruto de la piratería, y sí, va a seguir pirateando. Es gente que ya no pagaba por estas cosas antes, prescindía de ellas por su excesivo precio y aprovechará cualquier medio posible para obtenerlas gratis.
Así que en lo que respecta al mundillo editorial, incluso te diría que duplican ventas en ocasiones con los ebook en los lectores habituales… Yo ahora compro la versión digital y después la edición en papel los libros que más han captado mi atención, porque me gusta tener «mi estantería llena de libros».
Algo parecido pasa con los videojuegos. Los jugadores habituales, los que tienen los juegos como hobby principal, siguen comprando. Por una cuestión de coleccionismo, o de apoyo a la industria. No es que no aprovechen la piratería, pero no la tienen como principal proveedor. Es el cliente ocasional el que la aprovecha.
Vamos, que creo que ni es todo lo suyo tan cierto como él lo expone, ni tan mentira como lo pintas tú. Hay realidad en ambos textos.
Eso sí, creo que interpretas mal alguna de sus frases. Ej.: No dice que los lectores de ebook sean rarunos y antisociales. Dice que LOS PRIMEROS estaban «mal vistos» porque el producto era de calidad muy inferior al libro medio en papel. Y eso no se lo puedes negar, por lo que tengo entendido algunas ediciones electrónicas españolas siguen dando bastante lástima incluso ahora. Así que como es lógico, gran parte de estos primeros lectores de ebooks SÍ lo tenían para acceder a los libros pirateados.

Claro que el libro electrónico no va a hacer desaparecer el libro en papel. Las tecnologías se sobreponen, no sustituyen unas a las otras, sobre todo cuando una de ellas tiene siglos y siglos de historia y ha demostrado tanto su utilidad como su accesibilidad. La convivencia está asegurada y si por el futuro de alguno de estos instrumentos debemos dudar, es por el del libro electrónico, que al fin y al cabo acaba de nacer. En todo caso, si representa un instrumento nuevo para un autor o autora. Sobre todo ahora, cuando publicar en papel es más complicado. Cualquiera puede publicar un libro electrónico sin dificultad, incluso quien no sabe nada de informática, ya que hay editoriales que lo hacen por un precio casi simbólico, como http://publicacionesdigitales.com.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.