Cinco consejos para que tu paso a la universidad no sea traumático

Universidad de Deusto (Imagen por Raúl Hernández González)
Universidad de Deusto (Imagen por Raúl Hernández González)

Para muchos de nosotros, terminar el actual bachillerato y comenzar la universidad supone un cambio radical en nuestras vidas. Muchos de nosotros tenemos que mudarnos de ciudad, vivir a una distancia razonable de la que durante muchos años ha sido nuestra casa, buscar nuevas amistades, empezar a movernos por ambientes que no conocemos, a valernos por nosotros mismos. Muchos, incluso, empezamos a vivir sin padres ni hermanos en casa.

Para mí, la verdad, no fue nada traumático entrar en la universidad. Estuve dos años viviendo con un familiar mientras me adaptaba a la ciudad y al ritmo de la Universidad, y cuando me sentí preparado decidí irme a compartir piso con compañeros. Sé que no todos tienen esa posibilidad; por eso os voy a presentar mis cinco consejos para que comenzar la universidad no duela.

Como disclaimer, os digo que esto se basa únicamente en mi experiencia personal y que para nada intento sentar cátedra. Simplemente doy unos pequeños consejos que a mí me gustaría que me hubieran dado hace cuatro años.

1. No pierdas la cabeza

Muchos, al empezar la universidad, cambian de ciudad, de ambiente, y se sienten extraordinariamente libres. No tienen a nadie que les controle, por lo que se pasan el día haciendo lo que les pide el cuerpo o lo que les da la gana.

Es importante saber que, cuando vamos a la universidad, adquirimos una cierta responsabilidad: nuestra estancia en la misma debe servir para algo en nuestras vidas. Aunque solo sea para descubrir nuestra verdadera vocación, si elegimos mal la carrera en la que entramos.

2. Errar es humano

Que levante la mano quien nunca tuvo dudas sobre la carrera, incluso una vez comenzada y bien avanzada. Es normal fallar y cambiar de camino jamás es perder el tiempo: lo has invertido, por lo menos, descubriendo a lo que quieres dedicarte en la vida.

También es humano, incluso, tener un primer año nefasto en lo académico. Es normal: estamos adaptándonos a un nuevo ritmo, a una nueva ciudad, a una nueva gente, a un nuevo modo de trabajar. Repetir asignaturas no es ninguna deshonra.

3. No olvides a lo que has ido

Como decía antes, ir a la universidad es una responsabilidad que adquirimos, con nuestros padres, con el Ministerio de Educación (si solicitamos becas), y con nosotros mismos. No perdamos el tiempo: hemos ido a la universidad, prácticamente hemos cambiado de vida. Que no sea en balde.

Aprovechemos el tiempo, aprovechemos las clases, y demos el 100% para intentar hacer todo lo que podamos, y, por qué no, aprobar. No es imposible.

4. También hay vida universitaria fuera del campus

Tampoco nos confundamos. Ya que hemos ido a una ciudad nueva, vamos a conocerla por lo menos. No todo es la universidad en lo académico. La universidad es un modo de vida, no únicamente un centro de estudios.

Hagamos por conocer gente, hagamos por conocer nuestra ciudad, hagamos por disfrutar en la que va a ser nuestra ciudad durante unos años. Yo soy cacereño adoptivo a estas alturas, y disfruto de esta ciudad todos los días como si fuera el primero.

5. En definitiva, disfrútalo

Nuestro paso por la universidad es inolvidable e irrepetible, y siempre deja huella; no únicamente en nosotros, sino también en la propia universidad.

Disfrutémoslo. Aprovechemos el tiempo. Seamos productivos. En definitiva, seamos productivos.

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