Decido hablar en esta bitácora en lugar de Genbeta sobre mi desilusión con Windows 8. Hace unas semanas me decidí a instalarlo en mi ultraportátil y, las cosas como son, me esperaba otra cosa un tanto distinta. Al principio la verdad es que estaba un tanto ilusionado: un sistema nuevo, una nueva interfaz, una nueva plataforma de desarrollo. Windows 8 prometía. Y aún promete. Pero no quiero promesas: quiero un sistema funcional. Y por desgracia todavía no lo es.

Yo reconozco que la pantalla de inicio me parece bonita y hasta útil. Las tiles organizadas, los accesos que quiera crear (incluso a partes concretas de aplicaciones, como carpetas del cliente de correo o páginas Web) son agradables y hasta útiles, dado que pueden mostrar información (a lo Windows Phone, de cuya pantalla de inicio solo pido algo más de personalización que llegará con Windows Phone 7.8).  Y un detalle que me encanta es el sistema unificado de notificaciones, aprovechable por todo desarrollador. Ya era hora de que se desarrollara, dicho sea de paso.

Mi verdadero problema aparece cuando hay que utilizar aplicaciones. La Windows Store está, ahora mismo, muy despoblada de aplicaciones útiles (y lo siento pero me parece inútil una aplicación preciosa que me muestre el tiempo a pantalla completa, cuando un icono en el anterior área de notificación o un widget en el escritorio puede facilitarme la misma información). Por una parte lo comprendo: Windows 8 ni siquiera está disponible para el público general, y no hay mucho público objetivo (y yo soy de los que piensa que desarrollar para Windows 8 ahora es una oportunidad única: la aplicación estará disponible desde el lanzamiento del sistema en una tienda muy despoblada, con la posibilidad de ser superventas).

El problema es que la interfaz Metro la uso, básicamente, para el navegador (Internet Explorer 10, que funciona como un tiro, la verdad) y MetroTwit. Para todo lo demás tengo que saltar al escritorio clásico (incluso para editar un puñetero archivo de texto plano). Y no me gusta estar saltando entre entornos, y menos entre dos que son tan dispares entre sí. Hasta que no haya aplicaciones de productividad (desde Word a herramientas de desarrollo tipo Visual Studio o Eclipse) en el nuevo entorno no podré utilizarlo activamente (y creo que no es a lo que está orientado).

Además la nueva interfaz carece de muchas características de personalización (y no hablo de temas de colores y demás; a mí esos detalles me dan un poco igual, la verdad). En Metro solo puedes tener abiertas dos aplicaciones al mismo tiempo, y con unas proporciones fijas. Para los desarrolladores es genial: ni interfaces adaptables ni nada, solo desarrollan tres interfaces fijas y en paz. ¡Pero en mi ordenador de sobremesa, con resolución full HD, puedo y quiero tener más cosas en la pantalla que solo, por ejemplo, Google Docs y el documento que estoy editando, y además una de las dos cosas a un tamaño ilegible por no poder ampliar el ancho más allá de las dos posiciones que propone Microsoft!

En definitiva: tan pronto acabe los exámenes me vuelvo a Windows 7 en el portátil (ya está instalado en el ordenador de sobremesa), al menos hasta que Windows 8 (y sobre todo el nuevo concepto de interfaz) madure y se pula mucho más, y hasta que crezca el número de aplicaciones para la nueva interfaz. Lo bueno es que Microsoft parece estar, ahora, escuchando a sus usuarios, y eso dará lugar a que más adelante pueda existir una interfaz Modern UI más adaptada a lo que querrían sus usuarios. Algo evidente, dicho sea de paso, es que Modern UI está para quedarse, nos guste o no.

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1 comentario

  1. Está bien leer estas opiniones, no me había planteado ni siquiera probarlo, pero ahora ni pienso en ello.

    Por lo que he leído por aquí y por allá parece un SO muy orientado a tablets y a gente con un conocimiento y un «aprovechamiento» (uso) del ordenador muy bajo.

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