Hasta siempre, Windows Phone

No es ningún secreto que, durante mucho tiempo, he utilizado móviles Windows Phone. Y tampoco es ningún secreto que, durante el tiempo que los utilicé, fui bastante feliz: conseguía hacer con ellos todo lo que le pedía a un móvil, con una experiencia realmente satisfactoria. Y de hecho mi madre y mi hermano aún hoy utilizan teléfonos con Windows 10 Mobile, y no quieren otro.

Por eso no deja de darme un poco de pena el anuncio de hace unas semanas en el que Microsoft ponía el penúltimo clavo en el ataúd de Windows Phone. Clavos que ha ido poniendo también la propia Microsoft año tras año, y que han ido repasando cada uno de los fabricantes que en algún momento apostaron por esa plataforma (el último, HP, que era el último que quedaba).

Me da pena porque en su momento pensé, y lo pensé de corazón, que la alternativa que planteaba Microsoft al binomio iOS/Android era suficientemente interesante y sólida como para perdurar en el tiempo. Pero poco a poco fui desengañándome: primero cuando me dejaron tirado en Windows Phone 7, luego cuando las aplicaciones prometidas nunca llegaban (paradigmático el caso de Instagram, por ejemplo) y luego cuando me dejaron tirado en Windows Phone 8.

Me dio pena también porque creía que había un mayor potencial con la unión con Windows 10, y que al menos en el ámbito corporativo tenía un hueco. Pero ver a empleados de Microsoft con teléfonos Huawei o con iPhones me hace pensar que realmente hace tiempo que ni siquiera la propia Microsoft apostaba por su plataforma.

De hecho opino que el tiempo ha dado la razón a Microsoft en muchas decisiones de diseño y de producto: Samsung tiene su versión de Continuum y muchas de las líneas del diseño Metro (tipografía prominente, minimalismo en la UI y colores vivos, por poner tres ejemplos) están presentes en todas las demás plataformas.

Me dio pena también porque Nokia, para intentar volver a la vida, ha tenido que convertirse en una empresa que vende teléfonos fabricados por otra (HMD en este caso) y les enchufa Android puro. La Nokia que hace once años era excelente se ha transformado en una del montón. Y esto no habría pasado si no hubieran hecho la apuesta por Windows Phone (comprensible si querían diferenciarse en aquellos años).

Sinceramente, me alegro de que fabricaran los mayormente excelentes Lumia, y me da pena que se fueran al garete por ello. Aunque quizá debería decirlo todo: pese a que su diferenciación actual es mínima (IMHO), parecen estarlo petando bastante fuerte.

Y me da pena también porque éste anuncio consolidó el binomio que ya era bien conocido por todos: iOS y Android son las dos únicas plataformas serias por las que apostar. Y esto significa que únicamente tenemos dos aros por los que pasar, como usuarios o como desarrolladores. ¿No os da un poco de miedo?

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