Hace un rato acompañé a un familiar al centro comercial de turno a que se comprara un iPad. Entre tabletas y demás, al final nos decidimos por un iPad de los nuevos, con pantalla de alta densidad de píxeles y 32GB de memoria. Después tuve la oportunidad de trastear un rato con él, y he llegado a una conclusión.

La primera, no me veo sustituyendo mi ordenador portátil por una tablet (sea del color que sea). Me he acostumbrado demasiado a tener un trackpad y un teclado físico que no me reste espacio de visión en la pantalla, algo que me es demasiado cómodo, sobre todo cuando programo o escribo textos largos. Cuestión de gustos, imagino, y habrá quien le pille el punto.

Y la segunda, el nuevo iPad es un juguete precioso. La pantalla es increíble, responde increíblemente rápido y me parece un aparato estupendo para consumir contenido. Y quien dice iPad dice cualquier otra tableta con un sistema operativo acorde, como alguna de la gama de Asus. Veo hasta justificado su precio, aun contando con que me parece demasiado caro.

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