Vivir en el pueblo no es tan malo

Llevo un par de semanas con mi residencia fija en mi pueblo natal. Y os confieso que tenía ganas de volver, y pasar una temporada aproximadamente larga.

 

Como sabréis, llevaba dos años viviendo en Cáceres de continuo. Y que conste que me encanta, es una ciudad que cada día me enseña algo nuevo y en la que tengo unas amistades magníficas. Incluso, desde aquella perspectiva, había empezado a ver mi pueblo como una especie de agujero donde se acaban los sueños.

Nada más lejos de la realidad. Aquí no se está tan mal. Vivo en una casa bonita con mi familia, tengo a mis amigos de toda la vida, puedo ir a todas partes andando, tengo muy cerca el campo para cuando quiera desconectar…

Es otro rollo totalmente distinto. Es vivir en un medio que te invita a hacerlo de una manera mucho más tranquila, mucho más relajada. Y desde mi punto de vista así se vive mejor. Voy a adquirir, a partir de ahora, una nueva forma de vivir: relax. Que relajado la vida se vive mejor y se disfruta mucho más.

Y es que al fin y al cabo, cambiar de aires nunca viene mal, ¿no?

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