La radio íntima. La radio nuestra

No es la primera alegoría a la radio que escribo en este blog. Es un medio que quizá utilizo menos de lo que me gustaría para entretenerme o informarme. Pero las pocas veces que he sido verdadero radioyente, lo he sido de corazón. Pero no me considero radioyente de radiofórmulas ni de nada parecido. Me considero radioyente de esos programas hechos por personas para personas, de tener la sensación de que hay alguien al otro lado, de que no son programas que no escucha ni el encargado de la continuidad de la señal.

Tengo recuerdos maravillosos de haber escuchado el Hablar por Hablar de Mara Torres (en su última etapa) y de Cristina Lasvignes, y años más tardes el de Macarena Berlín. De haber aguantado en esas noches de insomnio (o de café) antes de mis exámenes de filosofía, antes de los cuales no podía dormir, hasta el Si amanece nos vamos. O incluso de haber escuchado más de una madrugada de sábado de verano a Iker Jiménez en Milenio 3 después de haber estado mirando las estrellas. Tengo también recuerdos de mañanas de trabajo amenizadas por el maravilloso El sol sale por el oeste de Canal Extremadura Radio.

Aunque hoy no la escuche tan a menudo, puedo decir bien alto que me gusta de corazón la radio hecha con el ídem. Me gusta esa radio hecha por y para personas. Y no me gustaría nada que se perdiera.

P.D. Aprovecho para recomendaros un blog que me ha encantado desde el momento en que lo conocí: radiochips.

Imagen | Robert Ashworth

2 opiniones en “La radio íntima. La radio nuestra”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *