El tiempo no es infinito

Cuando en El Ministerio del Tiempo se dice que el tiempo es el que es no se refieren, desde luego, a lo que voy a comentaros yo. Algo de lo que me he dado cuenta desde que vivo en Madrid, y que tengo muy presente desde siempre pero que ahora se ha hecho más palpable, es que el tiempo no es infinito.

Tenemos una serie de horas en cada día, semana, año y vida, y tenemos que elegir bien a qué las dedicamos. Y voy a confesaros algo: últimamente me cuesta elegir. Estar metido en mil asuntos con un trabajo a jornada completa es un fastidio, sobre todo porque querría prestar atención a todo, así como a mi propia vida personal, y me cuesta mucho llegar. Se ve rápidamente en los blogs, por ejemplo, que algunos se acercan al mes sin actualizar.

Por mucho que me organice, por muchos sistemas que adopte y por mucho esfuerzo que dedique, el tiempo es el que es. Yo doy lo que doy y llego a lo que llego. Y tengo proyectos bastante importantes aparcados por no poder dedicarle el tiempo que requeriría o, mejor dicho, que querría dedicarle. Puedo escribir posts en blogs que no lee nadie porque “es solo un momento”, mientras algunas cosas más importantes se conservan durmiendo en el sueño de los justos, cada vez más ajadas.

Debo hacer un ejercicio de reflexión para, entre otras cosas, limpiar mi mente y despejarla de cosas que no me aportan tanto como otras. Quizá sea un propósito que deba llevar a cabo durante este mes.

Imagen de Laurence Edmonson

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