Dinero de la nada

Es una sensación curiosa la de obtener algo de dinero sin hacer nada material. En mi caso hablo de un puñado de enlaces de afiliados que diseminé hace tiempo por el blog y de los que, de hecho, me he olvidado por completo. Resulta que alguien ha hecho uso de ellos para realizar una compra. Realmente algo sí que he hecho: compré un dominio en 2007, he ido rellenándolo de contenido de mayor o menor calidad o de mayor o menor relevancia, me lo cepillé en 2009 (por vuestro bien y el de mi reputación, creedme) y he conseguido un pequeño conjunto de lectores (¡hola!). Algún artículo posicionó bien en Google (por accidente, os lo prometo), lo cual me trajo algo más de tráfico (así es una miseria en vez de únicamente la mitad).

Lo llamativo es que lo que he hecho bajo este nombre casi nunca estuvo orientado a ganar dinero. Y de hecho nunca lo generó, os lo puedo asegurar. Alguna vez experimenté con publicidad en este dominio, me han ofrecido hacer posts patrocinados de cosas poco lícitas… Y manda narices que resulta que son los cinco o seis enlaces que puse por probar (¡porque los que puse intencionadamente no han generado ni un euro!) los que me han dado algo de pasta. Tengo para un café. Bueno, o tendré cuando junte 25 euros.

¿Es el modelo de marketing de afiliados un modo de vida? Que pregunten a los chicos de Otogami. O un ejemplo que tengo más cercano: el de Ángel con su web de ebooks. Difícil es y en este momento no es mi prioridad. Yo, mientras tanto, me vuelvo a mis cosas.

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