Y así es como yo me rendí

Proyecto de programación. Había que construir e implementar una nueva versión del popular juego de Popcap BeJeweled.

A falta de dos días para la entrega puedo decir oficialmente que me rindo, y que entregaré el proyecto en junio. ¿Por qué? Porque los fallos aleatorios (realmente no son tales; cuando en programación hablas de fallos aleatorios el 99% de las veces hablas de fallos cuya causa desconoces) hacen que el programa entre en bucle infinito, o que se ejecuten unos módulos y otros no…

En definitiva. Para junio. Por suerte no tengo que volver a hacer otro proyecto, se entrega éste mismo.

A la caza de un reproductor de música decente

Si hay un tipo de software del que me haya mantenido especialmente informado desde siempre ha sido el de los reproductores musicales. O quizá mejor dicho reproductor y catalogador. Desde que tengo ordenador me ha gustado tener mi colección de MP3 (o WMA por aquel entonces) bien organizada por etiquetas, con la carátula si la tenía a mano…

Pero los tiempos cambian. Descubrí el iTunes (echad cuentas, la primera versión que usé tenía la numeración 4.6) y fue cuando descubrí el summum. Cuando iTunes no era bloatware y se dedicaba a lo que se tenía que dedicar, a la música. Y funcionaba bien pese a ser en Windows.

Seguí investigando; probé MusicMatch Jukebox, Winamp (y la recién salida del horno versión 5)… Incluso he tenido instalado aTunes.

Cuando me compré el iPod me volví casi forzosamente a iTunes, y empecé a seguir normas de etiquetado de MP3, y a crear listas de reproducción para las ocasiones (lista ‘comercial’, lista ‘tranquilas’…). Y a valorar la importancia de un buen catalogador de música.

Mi iPod falleció en acto de servicio y me tuve que comprar otro reproductor MP3. Buscaba algo pequeño y de buena pantalla, por lo que me decanté por el Creative Zen. 129€, cacharro de 8Gb con un slot para tarjetas SDHC. Problemón: ya no podía usar iTunes para sincronizar las listas de reproducción.

Más tarde me compré un Nokia 5800 (bueno, ‘más tarde’; hace un par de meses), y también quise sincronizarlo con la misma biblioteca multimedia. Y no imagináis hasta donde complica la historia.

Empecé a acostumbrarme al Windows Media Player, y hoy no lo abandono. Y mirad que he pasado en poco tiempo por muchos otros reproductores multimedia:

  • Winamp. No me vale porque no puedo crear listas de reproducción automáticas (las Smart View no se pueden sincronizar).
  • Songbird. Tiene buena pinta, pero petaba más que una escopeta de feria. Además, al pasar la música al Nokia 5800, desconectarlo y volver a conectarlo, la música no constaba como tal, sino como ‘otros’. Por lo que la misma música se transfiere una y otra vez. Y eso que supuestamente es un dispositivo soportado.
  • MediaMonkey. Me he enamorado de éste reproductor. Permite hacer todo lo que quiera como yo quiera, y aprovecha al máximo la capacidad de mi ordenador (a pesar de casi freirlo). El problema es que si paso música al Creative Zen con éste reproductor luego el Zen tarda unos cinco o seis minutos en bootear. Y eso no me gusta. Desesperado incluso he hecho el downgrade y he puesto firmware de la versión americana, a ver si colaba. No.
  • En Linux Amarok no me deja sincronizar listas de reproducción. Mismo problema que tiene Rhythmbox. Songbird, al usar un servicio de Windows para conectar a dispositivos MTP, ni siquiera reconoce al aparato. Tampoco fui capaz de hacerlo funcionar con Exaile. Y no sigo hablando.

Total. Miles de opciones para transferir música al aparato. Pero ni una que me deje sincronizar listas de reproducción con mi Creative Zen. Por eso uso el reproductor de Windows Media que viene con Windows 7. Aunque haga lo que le sale de las mismas pelotas con las etiquetas ID3 y no me deje organizar por carpetas los archivos como yo quiero (ya sabéis, <Genero>/<Artista>/<Álbum>/<Nº> – <Título>).

Historia de un ordenador

Érase una vez un AMD Sempron a 1,7Ghz, 512Mb de RAM, 80Gb de disco duro, placa base chusquera y tarjeta gráfica aún más chusquera que hace 6 años llegó a casa. Era monísimo de la muerte y funcionaba mucho mejor que muchos ordenadores de la época supuestamente mejores (hubo una generación perdida de UPI que montaban Pentium IV a 3Ghz pero se quedaban cortos, con 40Gb de disco y 256Mb de RAM, que para Vindows XP es mortal).

Hace unas semanas comenzó a fallar. Bueno, comenzó a fallar es un eufemismo; digamos que petó por todo lo alto. Empezó por ir insufriblemente lento, pasó a encenderse y funcionar durante unos dos minutos (ahí se reiniciaba); en ese momento me dio por limpiarle el polvo y las pelusillas. No sé que le haría por dentro, pero dejó de funcionar. A veces se encendía pero no pasaba del post (no iniciaba el vídeo; la pantalla seguía con el piloto naranja), a veces se encendía y hasta cargaba el inicio de Windows XP (pero no llegaba al escritorio, se reiniciaba antes), a veces se encendía y hasta cargaba el escritorio, pero no funcionaban teclado ni ratón.

Me comentan que la causa puede ser que la fuente de alimentación (más bien su ventilador) haya pasado a mejor vida (arreglo: unos 80€ en PCBox, unos 30€ en APP); la frita puede haber sido la memoria RAM (y de ahí que no funcione el vídeo: la tarjeta gráfica era tan chusquera que tomaba la memoria de esa misma RAM). O el frito puede haber sido el micro, directamente.

En fín. Me traeré la torre a Cáceres y la llevaré a la tienda de informática que más me gusta, a ver qué me dicen.

¿Qué pasa con Telefónica?

Los rumores sobre un capado aún más restrictivo que el que impuso Ono a todos sus clientes hace algunos años, con la salvedad de que en ésta ocasión el ejecutante es Telefónica, llevan algunas semanas circulando por Internet. Al parecer Telefónica estaría capando las descargas directas desde servidores de alojamiento de archivos como Megaupload o Rapidshare.

Hay algunas cosas que quería comentar al respecto. Yo contraté ADSL hace algunos meses (en octubre) y desde entonces no he tenido un sólo día de conexión decente. Podría estar cambiando mi IP del órden de un par de veces a cada hora.

Ésto que comenta @eduo por Twitter puede tener algo que ver. Desde luego yo suelo tener uTorrent activo y siempre que tengo un rato libre hago descargas directas. El capado por descarga directa desde Rapidshare o Megaupload no se ha aplicado a mi línea (siempre he descargado a la velocidad ‘normal’, con los picos de 300Kbps en Megaupload), pero he tenido muchos cortes siempre que he descargado a través de torrents que incluían trackers públicos (como The Pirate Bay). No obstante cuando descargo torrents a través de trackers privados (como Demonoid) ha funcionado a la perfección (de ahí mis recientes descargas de audio loseless).

Yo que sé, será que se están anticipando al fín de las tarifas planas o a la ley Sinde. Sea lo que sea la mosca de detrás de la oreja no me la quita nadie.

Otro terremoto sacude Haití

Hace nada y menos que un terremoto de 7 grados asolaba Haití, dejando a un país de por sí pobre sin una porción importante de su población y sin muchos de los edificios que allí se encontraban.Y hoy mismo un nuevo terremoto de 6,1 grados vuelve a atacar a la isla (información en El Mundo y en RTVE.es, aunque viniendo de agencias será la misma noticia).

Es una auténtica lástima que ocurran éstas cosas. Del terremoto no puede culparse a nadie, pero creo que de la desolación que el país caribeño sufre muchos países desarrollados tenemos la culpa, al tener una deuda histórica que se ven obligados a pagar y al no dar ayudas a que éstos países se recuperen de éste tipo de catástrofes (y si las dan, con intereses y a corto plazo). Y siempre después de las catástrofes, teinendose que usar básicamente en reconstruir el planeta. Estoy con Tuco, esas ayudas deberían darse antes de que sucedan éste tipo de cosas para poder preparar los edificios. En Japón hay terremotos de igual intensidad mucho más frecuentemente y los edificios aguantan.

Pero desde luego inquietante (y espero que exagerado, al provenir de Público) titular que leo también en Menéame hoy: otro terremoto de 8,5 grados podría estar a punto de suceder en la zona de Sumatra. Esa zona es castigada por grandes sismos cada, dicen, 200 años, y el último fue en 1797. Hay una tensión acumulada que de alguna manera tiene que liberarse, y en ese momento todos los lamentaremos. Y lo grave no será tanto el terremoto, sino el tsunami que podría generarse en una isla donde millones de habitantes viven en la costa. Y un tsunami no se puede prevenir con edificios más resistentes a movimientos.

En fín. Al menos he de agradecer que los medios no estén frivolizando con el asunto, aunque algunos quieran lucrarse o promocionarse.