Mr. Robot: ¿dónde te habías metido?

Habitualmente, cuando mis amigos me recomiendan una serie me la apunto en una lista que voy consultando cuando quiero comenzar alguna. Aunque eso suele pasar después de meses. Pero después de ver la primera temporada de Mr. Robot, he decidido que voy a empezar a hacerles más caso.

Qué pedazo de temporada, qué pedazo de argumento, qué pedazo de interpretaciones (sobre todo y pese a las de Christian Slater y Rami Malek, que hay veces que me ponen un pelín nervioso, aunque bueno, a la vista de los acontecimientos, comprendo bien el por qué). Qué ganas de tragarme la segunda para engancharme con la tercera cuando se estrene (la renovación la han anunciado hace nada).

Qué giro de guión. Qué precisión al tratar todos los temas técnicos (no he notado nada raro). Qué momentos de culitorcimiento. Aunque el final me ha dejado un tanto frío, la verdad. Comenzaré la segunda pronto.

La recomiendo mucho. Podéis verla en Movistar+ Series, si no me equivoco.

Cafeteras de cápsulas, campos vallados

Los campos vallados siempre me han despertado alguna antipatía. Y justo estos días me di cuenta de un campo vallado en el que no había reparado: el de las cafeteras de cápsulas. Cada vez son más asequibles y más variadas, pero tienen un problema: las cápsulas no son compatibles entre sí.

Es decir, podemos elegir una Tassimo, una Dolce Gusto, una Nespresso o (mi más reciente descubrimiento) una Delta Q. Hay mil modelos de mil fabricantes. Pero una vez elijamos una cafetera, tenemos que quedarnos con ella y tenemos que comprar su café y únicamente su café. Y las cápsulas compatibles están empezando a aparecer, pero seguimos estando limitados por los fabricantes de estas cápsulas.

No me acaba de gustar la idea de que por elegir una máquina u otra no puedo elegir el café que me dé la gana, a pesar de que las gamas sean cada vez más amplias. Sobre todo ahora que estoy empezando a ser más selectivo con el café que tomo (tomando menos pero de mejor calidad).

Eso sí: hablo desde el punto de vista del que no tiene una cafetera de cápsulas. Y el café que he probado de cápsulas (Nespresso y Delta Q) está rico. Si encuentras tu café preferido está disponible en formato cápsula, me parece buena idea comprar la cafetera de cápsulas, por conveniencia. Sobre todo si tomas un café de vez en cuando: a mí me da pereza poner mi cafetera italiana para tomarme un café esporádico en casa. Bueno: más que ponerla, me da pereza limpiarla después.

¿Será mejor idea comprar una cafetera espresso que una de cápsulas? Al menos ahí literalmente puedes usar el café que te dé la gana, incluso el que puedas cultivar y tostar tú mismo.

Imagen por Brian.

El Gran Apagón

No voy a ser yo quien os hable de Podium Podcast, el invento de PRISA Radio para intentar profesionalizar el podcast. Eso se lo dejo a Radiochips. De lo que os quiero hablar es de uno de sus productos: El Gran Apagón.

Si el verano pasado me enganché a una radio imaginativa e imaginaria como la que me proponía El Verano No Existe, ahora me he enganchado (de una forma bastante fuerte, de hecho) a este podcast que se lanza todos los lunes. Un reparto estupendo (entre los que está Nacho Fresneda, para gusto de los ministéricos), un guión electrizante y una ejecución per-fec-ta. Cada programa me deja con ganas de mucho más.

Al margen de El Gran Apagón (podcast que os recomiendo mucho, en serio; escuchadlo en la Web de Podium Podcast), debo decir que me gusta la propuesta de Podium Podcast. Sí, sus podcasts suenan a la SER. Incluso Julio López (en ese vídeo podéis ponerle cara), la voz más mítica de la SER, aparece por ahí en alguno de los podcast.

Para mí, que suene a la SER, es casi garantía de calidad. Me alegro de que Podium Podcast no sea otro invento para poner programas de la red, sino que sea una cosa distinta.

Y sí, soy muy de la SER. Lo reconozco.

La “marble machine” de Wintergatan

Quien me conozca sabe que soy enormemente fan de la música en general. Y quien me conozca más sabe que me fascinan las máquinas que hacen que bolas o ruedas se muevan “por sí solas”. Por eso las máquinas de canicas me hacen quedarme enganchado a la pantalla que tenga más a mano durante mucho tiempo.

Y concretamente esta máquina de canicas ha hecho que me quede mucho más tiempo del que me atrevería a confesar. Es una caja de música que funciona con canicas y que tiene incluso su propio bajo y su propia batería.

Fascinante, ¿verdad? Disfrutad del vídeo en YouTube o, bueno, aquí debajo.