Ideas de inodoro: por qué no conviene perderlas

Imagen por Yuri Numerov. Con banda sonora: Durme Durme, de Fortuna.

Lejos de mi intención venir aquí un domingo de madrugada a soltar mi discurso habitual, aprovecho una pequeña inspiración (un post en el que alaban las ventajas de mantener un diario de trabajo) para tirar del hilo de una idea que lleva rondando unos años mi cabeza. Os cuento la historia de lo que llamo «ideas de inodoro» o, si preferimos algo más coloquial, las ideas que se nos ocurren en los momentos más inesperados, como cuando estamos sentados en nuestro trono particular, o a mitad de viaje de autobús, o justo antes de dormir.

Hace unos años uno de mis profesores, concretamente uno con el que aún cruzo correos de vez en cuando, me comentó que Edison llevaba siempre encima una libreta, para poder tomar buena nota de la idea que se nos ocurre en el lugar más inesperado. Por aquel entonces no tenía ideas, y las que tenía no merecían la pena (ya con 14 años lo sabía). Pero de un tiempo a esta parte se me ocurren, por ejemplo, soluciones ingeniosas a ejercicios de clase, cosas que puedo desarrollar, temas para escribir en este blog o en Genbeta… De hecho este post está en una de esas listas (concretamente en una libreta que parece que he perdido, pero eso es otro tema).

¿Por qué tomar nota de esas ideas?

A grandes rasgos porque, como podéis imaginar, son ideas que en el momento de pensar en ellas me gustaría desarrollar, o al menos pensar y pensar hasta darme cuenta de que es inviable. De hecho tengo por ahí tres o cuatro documentos (convenientemente protegidos: no me gustaría que me pisaran 😉 ) de varios folios cada uno con posibilidades de proyectos que me gustaría llevar a cabo, con muchas horas invertidas en ver las posibles variables, en ver la forma en la que podría llevarlo a cabo, en pensar lo que necesitaría para ello. Hoy no recordaría ninguna de esas ideas de no ser por haber anotado al menos el germen, para desarrollarlo esa noche en casa tranquilamente. Ni siquiera recordaría escribir este artículo de no haber anotado hace unas semanas un pequeño boceto para indicarme cómo abordar el tema.

De hecho, y a la vista de que cada uno de nosotros es un genio en potencia, me gustaría recomendar a cada uno de los lectores de esta humilde bitácora llevar siempre encima algo para tomar nota de posibles ideas. No tiene por qué ser una libreta y un bolígrafo (si bien sería ideal por si tenemos que hacer diagramas o bocetos y no disponemos de otro medio para hacerlo): nuestro teléfono móvil puede servir.

De hecho lo ideal sería, desde mi punto de vista, un smartphone tipo Samsung Galaxy Note o una pequeña tableta (a poder ser manejable mediante un puntero), con conexión a Internet y sincronización en la nube. OneNote o Evernote pueden servir a la perfección para estos propósitos. ¿Por qué? Porque, como dije más arriba, a mí se me ha perdido una libreta física y con ella muchas páginas de listas de tareas, de ideas que me gustaría llevar a cabo, de bocetos de algoritmos para aplicar en proyectos de programación o de simples pensamientos inconexos de los que me gusta mantener la pista. Un smartphone sincronizado con la nube, en caso de pérdida, no me priva de acceder a nuestros datos.

Únete a la conversación

3 comentarios

  1. Bonito artículo, tiene un cierto toque retro-romántico que me ha gustado 😉 Aunque al final te saliera el lado informático y práctico con lo de las tablets y los smartphones.

    Estilo aparte, sí que es una buena idea para gente paciente. Yo lo probé una vez, cuando tenía esos 14 años que dices tú más o menos (o 15… sí, puede que fueran 15), que era una temporada en la que escribía mucho (sí, vale, no escribo grandes cosas porque soy una chica de mente simple, pero oye, hay gente que las disfruta, ¡y eso es lo bonito!) y descubrí que a mí no me funciona. Soy completamente incapaz de apuntar el principio o la idea de algo y luego seguir con mi vida. Ya me cuesta sacarme una idea de la cabeza así sin más, ahora, como escriba UNA línea, estoy perdida: tengo que seguir. No puedo pensar en absolutamente nada más hasta que termino. He llegado a estar haciendo ejercicios de matemáticas en mientras escribía un fanfic en los márgenes entre operación y operación porque no era capaz de esperar a llegar a casa. Aunque luego tuviera que rehacerlo todo porque no me gustara. O el ejercicio porque salía mal con la distracción jajajaja

    Así que yo diría que es el consejo perfecto para la gente paciente. ¡Yo si empiezo algo que me entusiasma ya no lo puedo dejar!

  2. Aporto también la servilleta de un bar como gran aportación al tema de ideas… a mí además de recordar alguna, me ha facilitado conocer muchas cosas que cuando llegas a casa ya no te acuerdas…

    Actualmente, en cualquier smartphone existen aplicaciones para poder anotar lo que te dé la gana… Yo usando Android en mi HTC uso una aplicación gratuita que se llama
    AK Notepad

    No es lo mismo que escribir libremente con el lápiz de la Galaxy Note… pero el coste de la Note tampoco es lo mismo que la HTC.. jejejeje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.