Herramientas para ayudar a organizar tu curso (II): la técnica Pomodoro

Sigo en la busca de una herramienta/metodología definitiva para permitirme ser más productivo en todos los ámbitos de mi vida (y ahora que escribo en Genbeta más aún), y esa búsqueda me ha llevado a la adopción (de momento en fase de pruebas) de un método que tiene una pinta genial.

The Pomodoro Technique (la técnica Pomodoro para los de la LOGSE) es un método desarrollado por un italiano a finales de la década de los 80 y que permite, según promulga el propio autor en su Web, eliminar la ansiedad debida al tiempo y mejorar nuestra concentración. La base es dividir nuestro tiempo de trabajo en periodos de 25 minutos llamados pomodoros, haciendo pequeños descansos entre ellos (5 minutos entre cada uno y 15 minutos cada 3 o 4 pomodoros). 

¿Por qué pomodoro? Es curioso. Cuando este italiano empezó a utilizar la técnica lo que utilizaba para controlar su tiempo no era otra cosa que un simple reloj de cocina con forma de tomate (tomate es pomodoro en italiano). Además, utilizar un temporizador real es lo ideal al ser más significativo para nosotros a la hora de ponernos a trabajar como es debido (hacer un clic en un ordenador no lo es tanto).

¿Qué necesitamos?

Nada especial. Un par de hojas de papel, un lápiz (y si tienes una goma mejor que mejor) y un temporizador.

Serán tres hojas las que necesitemos para realizar la técnica de manera óptima:

  • Hoja de tareas pendientes, sea el día que sea el que tengamos que entregarlas (si lo anotamos mejor para organizarnos las que elegimos cada día).
  • Hoja de tareas para hoy. Al empezar a ponernos a trabajar seleccionaremos las tareas que tenemos que cumplir ese día. Serán esas y no más.
  • Hoja de tareas realizadas. Cada vez que terminemos una tarea la anotaremos ahí. Luego podemos revisar esa lista y ver cuán productivos hemos sido 😉

Hay plantillas personalizadas disponibles para descargar e imprimir, pero una hoja de papel en blanco cualquiera sirve. Y, como dice el propio Francesco, si es rayada mejor aún.

¿Cómo lo hacemos?

Supongamos que tenemos ya seleccionadas las tareas que vamos a realizar hoy. Elegimos la primera, ponemos en marcha nuestro temporizador a 25 minutos y nos ponemos a trabajar exclusivamente en esa tarea. Cuando suene la campana paramos y nos tomamos un descanso de unos 3-5 minutos, anotando una X al lado de la tarea que estamos realizando.

Un pomodoro no es divisible, y una vez que lo iniciamos debemos trabajar hasta que suene. Si prevemos que una tarea nos va a llevar más de 5-7 pomodoros mejor dividirla en pequeñas tareas (por ejemplo, si tenemos que estudiar los temas 1-4 de X asignatura mejor poner cada tema en una tarea).

Cuando terminemos la tarea la tachamos de la lista inicial y la ponemos en el registro de actividades, indicando cuantos pomodoros nos ha tomado llevarla a cabo. Acto seguido comenzamos con la siguiente tarea, y así hasta terminarlas todas.

Al final del día tendremos la sensación de haber sido mucho más productivos porque tendremos una idea exacta de las tareas que hemos realizado y de cuanto tiempo hemos dedicado a realizarlas, y además reduciremos nuestro desgaste al adoptar la metodología de descansar periódicamente.

De regalo…

Tendremos mucha menos ansiedad, sobre todo ante tareas duras que tenemos que realizar en un corto espacio de tiempo (como una práctica de programación, en la parte que me toca). Y además evitaremos procrastinar involuntariamente.

Por mi parte ya he adoptado la técnica y se la he recomendado a mis conocidos. ¿Te interesa? En la Web oficial hay libros descargables (así como una muy práctica chuleta) y podemos comprar el kit completo de temporizador, planillas y demás.

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