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A la caza de un reproductor de música decente

Si hay un tipo de software del que me haya mantenido especialmente informado desde siempre ha sido el de los reproductores musicales. O quizá mejor dicho reproductor y catalogador. Desde que tengo ordenador me ha gustado tener mi colección de MP3 (o WMA por aquel entonces) bien organizada por etiquetas, con la carátula si la tenía a mano…

Pero los tiempos cambian. Descubrí el iTunes (echad cuentas, la primera versión que usé tenía la numeración 4.6) y fue cuando descubrí el summum. Cuando iTunes no era bloatware y se dedicaba a lo que se tenía que dedicar, a la música. Y funcionaba bien pese a ser en Windows.

Seguí investigando; probé MusicMatch Jukebox, Winamp (y la recién salida del horno versión 5)… Incluso he tenido instalado aTunes.

Cuando me compré el iPod me volví casi forzosamente a iTunes, y empecé a seguir normas de etiquetado de MP3, y a crear listas de reproducción para las ocasiones (lista ‘comercial’, lista ‘tranquilas’…). Y a valorar la importancia de un buen catalogador de música.

Mi iPod falleció en acto de servicio y me tuve que comprar otro reproductor MP3. Buscaba algo pequeño y de buena pantalla, por lo que me decanté por el Creative Zen. 129€, cacharro de 8Gb con un slot para tarjetas SDHC. Problemón: ya no podía usar iTunes para sincronizar las listas de reproducción.

Más tarde me compré un Nokia 5800 (bueno, ‘más tarde’; hace un par de meses), y también quise sincronizarlo con la misma biblioteca multimedia. Y no imagináis hasta donde complica la historia.

Empecé a acostumbrarme al Windows Media Player, y hoy no lo abandono. Y mirad que he pasado en poco tiempo por muchos otros reproductores multimedia:

  • Winamp. No me vale porque no puedo crear listas de reproducción automáticas (las Smart View no se pueden sincronizar).
  • Songbird. Tiene buena pinta, pero petaba más que una escopeta de feria. Además, al pasar la música al Nokia 5800, desconectarlo y volver a conectarlo, la música no constaba como tal, sino como ‘otros’. Por lo que la misma música se transfiere una y otra vez. Y eso que supuestamente es un dispositivo soportado.
  • MediaMonkey. Me he enamorado de éste reproductor. Permite hacer todo lo que quiera como yo quiera, y aprovecha al máximo la capacidad de mi ordenador (a pesar de casi freirlo). El problema es que si paso música al Creative Zen con éste reproductor luego el Zen tarda unos cinco o seis minutos en bootear. Y eso no me gusta. Desesperado incluso he hecho el downgrade y he puesto firmware de la versión americana, a ver si colaba. No.
  • En Linux Amarok no me deja sincronizar listas de reproducción. Mismo problema que tiene Rhythmbox. Songbird, al usar un servicio de Windows para conectar a dispositivos MTP, ni siquiera reconoce al aparato. Tampoco fui capaz de hacerlo funcionar con Exaile. Y no sigo hablando.

Total. Miles de opciones para transferir música al aparato. Pero ni una que me deje sincronizar listas de reproducción con mi Creative Zen. Por eso uso el reproductor de Windows Media que viene con Windows 7. Aunque haga lo que le sale de las mismas pelotas con las etiquetas ID3 y no me deje organizar por carpetas los archivos como yo quiero (ya sabéis, <Genero>/<Artista>/<Álbum>/<Nº> – <Título>).

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