Es bastante habitual en todos los veranos ver a chavales (o no tan chavales) aburridos como ostras. Yo el primero, no lo voy a negar.
¿Qué podemos hacer al respecto? A mí no me parece buena solución mandar al chaval a un campamento de verano varias semanas: es “quitárserlo de encima”. Dudo de que eso de verdad sea bueno para el chaval (o que quiera hacerlo). Pienso que la cosa pasa más bien por ofrecerles alternativas: campamentos urbanos para dinamizar las mañanas y las tardes si los padres trabajan, clases particulares más relajadas y ajenas a la formación de los colegios y los institutos (por ejemplo, de música, idiomas…), o estimularle para la autoformación.
Pero debo reconocer que mi generación (del 92) y las posteriores tienden demasiado a la apatía. Muchas veces no sabemos qué hacer, pero tampoco hacemos nada por mejorarlo. Nos proponen alternativas y las rechazamos. Luego nos quejamos de que (por la parte que me toca) no se hace nada o no hay nada que hacer en Trujillo: es normal, a la vista de que las pocas cosas que se hacen tienen una respuesta mínima por parte de la juventud.
La campaña del CJEx lo dice claro: “muevete y participa”. Haz un blog, metete en un coro, hazte voluntario… Lo que sea antes que estar parado, ¿no creéis?
