Los juegos de 32 en 1

32-in-1

Seguro que esta situación os es familiar a muchos. Se acercaban las fechas de una celebración (Reyes, comunión, cumpleaños) y, nuestros familiares en un afán de acertar, nos compraban un cartucho de esos que vendían en vete-tú-a-saber-qué-sitio (probablemente un mercadillo) con 32 juegos.

Pensaban “pues si tiene 32 juegos será mejor que ese otro, el Kopemon ese, que solo tiene uno y cuesta cuatro veces más caro”. Craso error: se nota que no eran ellos los que iban a jugar con esos cartuchos.

No era poco habitual ver un menú repleto de nombres. Y la primera vez que inicias ese cartucho vas viendo los nombres con ilusión, pensando que de verdad va a tener todos esos juegos metidos dentro. De nuevo, craso error. La desilusión viene cuando pruebas el “Super Mario” (que sería el primero o el segundo), pruebas un par de juegos más, y cuando vas a abrir un juego llamado “Super Luigi” te sale el mismo juego. Es el típico caso de FUUUUU. Y, avanzando otros cinco o seis juegos en la lista y encuentras otro juego llamado “Mega Mario” o “Mario’s Adventures”.

Yo tenía especial tirria a esos juegos porque eran los que acababa consiguiendo siempre. Me costó horrores conseguir un juego en condiciones (mi querido Pokèmon Cristal y el Amarillo que me regalaron al comprarme mi primera consola). ¿Conocéis juegos de ésta clase para Nintendo DS o por suerte ya desaparecieron de la faz de la tierra?

No abandonar

En mi primer año de universidad (ya casi terminado, a falta de una semana y con un balance para mí positivo) he cogido algo de experiencia ante algunas materias. La primera, ante las de la propia carrera (obviamente he mejorado en programación, algo en circuitos…).

Y la segunda, ante las de la vida. El batacazo que supuso para mí suspenderlo todo en febrero, estando acostumbrado a aprobarlo todo o casi todo, me hizo reponerme. Hoy tengo claro que no me voy a rendir fácilmente: ésto es mi sueño y no voy a abandonar por una mala época (que tenemos todos).

Tenerlo claro. Es lo que me faltó en aquel momento. Por suerte tuve a quien me tiró de las orejas para que bajara a la realidad. No fue el fín del mundo. Y de hecho suspenderlo todo sigue sin ser el fin del mundo. Esó sí, no vale quejarse y no hacer nada para arreglarlo: hay que currarselo. No os engañéis: para aprobar el primer paso es mejorar tú, y no echar la culpa al profesor. El este profesor me tiene manía está demasiado manido. Continuar leyendo “No abandonar”

Y así es como yo me rendí

Proyecto de programación. Había que construir e implementar una nueva versión del popular juego de Popcap BeJeweled.

A falta de dos días para la entrega puedo decir oficialmente que me rindo, y que entregaré el proyecto en junio. ¿Por qué? Porque los fallos aleatorios (realmente no son tales; cuando en programación hablas de fallos aleatorios el 99% de las veces hablas de fallos cuya causa desconoces) hacen que el programa entre en bucle infinito, o que se ejecuten unos módulos y otros no…

En definitiva. Para junio. Por suerte no tengo que volver a hacer otro proyecto, se entrega éste mismo.

Sitios a los que me gustaría volver: Porto

En ocasiones veréis que hablo de sitios guays o de viajes que hice en un pasado y que me gustaría repetir.

Os cuento. El único viaje que hice éste verano fue un fin de semana a Porto, Portugal. Fue para actuar junto con el grupo de folklore de Malpartida de Cáceres, Virgen de la Soledad, en un festival.

El viaje fue estupendo. Salí de Cáceres capital a las tres de la madrugada del viernes y volví el domingo por la tarde. En esos tres días cortos sucedieron muchas cosas. Salí por segunda vez de España, probé mi primer vodka negro de garrafón, pasamos la noche en una discoteca que estaba en un barco y donde nos empezaron a asediar con la supuesta ‘cultura española’ (canciones de 2001 y en plan David Civera), tuve quizá la mejor actuación de mi vida (si exceptuamos la de El Prat de Llobregat de septiembre de 2008, en la cual canté por primera vez la Rondeña de Orellana sólo, y me felicitaron por ‘la sonoridad de mi voz’), escuché el peor folklore portugués (para mí eso son gritos; ojo que digo ésto sin desmerecer al folklore portugués, el cual tiene temas bellísimos y voces de todas las clases, que obviamente no se encontraban aquella tarde a la orilla del Duero).

Además de todo eso el pueblo (digo ésto consciente que debe ser unas 6 veces más grande que Trujillo, si no son más) es bonito, y el estar a la orilla de un río de esa envergadura le confiere una ‘estructura’ muy especial. Eso sí, muchas cuestas.

Si alguna vez se me presenta la oportunidad de volver lo hago sin pensármelo. Mientras no me queda otra que recordar las fotos que tomé durante aquel mágico fín de semana.

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Nieva en Cáceres

Y he vuelto a ver la nieve tras algunos años sin siquiera catarla. No me quedo más rato aquí.

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