Pocket Casts: de cuando dar feedback da frutos

Sabéis que soy ávido consumidor de podcasts y de radio en diferido (aunque últimamente la verdad es que ha decaído ligeramente la cantidad de episodios por semana). Y hace tiempo, cuando aún usaba Android, adquirí la grandiosa aplicación Pocket Casts para poder escucharlos de manera óptima. Y mi experiencia con la aplicación móvil de Pocket Casts fue grandiosa; tanto fue así que pagué por poder usar su versión Web cuando todavía trabajaba en Deloitte, para poder escuchar podcasts desde el ordenador.

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Hasta siempre, Windows Phone

No es ningún secreto que, durante mucho tiempo, he utilizado móviles Windows Phone. Y tampoco es ningún secreto que, durante el tiempo que los utilicé, fui bastante feliz: conseguía hacer con ellos todo lo que le pedía a un móvil, con una experiencia realmente satisfactoria. Y de hecho mi madre y mi hermano aún hoy utilizan teléfonos con Windows 10 Mobile, y no quieren otro.

Por eso no deja de darme un poco de pena el anuncio de hace unas semanas en el que Microsoft ponía el penúltimo clavo en el ataúd de Windows Phone. Clavos que ha ido poniendo también la propia Microsoft año tras año, y que han ido repasando cada uno de los fabricantes que en algún momento apostaron por esa plataforma (el último, HP, que era el último que quedaba).

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WordPress cada vez parece más un burdel

Publicado originalmente en mi blog paralelo de tecnología, The Beta Times.

En el titular digo burdel por no decir una palabra malsonante. Todos los que trabajamos con WordPress a diario hemos visto cómo, día tras día, año tras año y versión tras versión, el que otrora fue el CMS rey de los blogs se ha transformado en un ejemplo perfecto de uno de los refranes más conocidos: “el que mucho abarca, poco aprieta”.

WordPress, para muchos, no es un CMS para blogs. Es un CMS sin más. Y poco importa que haya que empotrarle otro CMS entero si lo que quieres es montar una tienda online: vamos a usar WordPress. ¿Quieres una galería de fotos? Usa WordPress. ¿Sólo quieres una página con un mapa y la dirección de tu empresa? Usa WordPress, que es lo que usa todo el mundo. Y eso es un problema.

  1. WordPress, aunque podría servir para una web sencilla acoplando páginas estáticas, tiene sus puntos fuertes en el manejo de blogs. Podemos incluir sites de noticias más o menos pequeños en cuanto a estructura. TechCrunch, por ejemplo, es uno de los usuarios de WordPress más prominentes, aunque si pagas por WordPress.com VIP es normal que todo vaya como la seda.
    Usar WordPress para tener cuatro páginas es matar moscas a cañonazos. Hay decenas de CMS generalistas que pueden ser usados para todo tipo de proyectos sencillos. Y no todos tienen que ser el mastodonte que es Drupal. Concrete5, por ejemplo, es bastante chulo.
  2. Todos deberíamos plantearnos que, si tenemos que poner treinta complementos a WordPress para que nuestra Web haga algo parecido a lo que queremos, quizá WordPress no es la mejor opción. Además, hay treinta veces más posibilidades de que algo pete y se lleve por delante lo demás. Para proyectos complejos que no sean parecidos al planteamiento de WordPress quizá deberíamos plantearnos, precisamente, Drupal combinado -o no- con desarrollos propios.

Podemos integrar software, podemos acoplarlo para que distintas partes de nuestra Web hablen entre sí sin que tengan que estar todas dentro de un CMS hinchado que acaba siendo algo parecido a esto y que falle en el momento más inoportuno (como una actualización).

Lo bueno: que es open source

Una cosa buena que sí que tiene WordPress, aunque en estos momentos no esté (bajo mi punto de vista) en su mejor momento, es que es de código abierto. Cualquier valiente puede atreverse a tomar su código fuentearmarse con el Codex y hacer un fork que arregle todo lo que no le parezca bien. Es más: fue como nació WordPress, a partir de b2/cafelog.

Aunque, por otro lado, WordPress es un proyecto antiguo (doce años en edad de Internet es mucho tiempo) y Joey Saddington lo dejó claro en TorqueWordPress es difícil y él no lo va a re-desarrollar. Hay mucho código heredado y hay una enorme comunidad que depende de él.

Ni culpo a la comunidad de WordPress ni culpo a Automattic por estas cosas; surgen, desde mi punto de vista, de la evolución de un producto ampliamente utilizado por muchos tipos distintos de usuario.

El problema no es solo de los que usan WordPress para no-blogs

Echemos un vistazo a la portada del directorio de temas de WordPress.org. Aparte de unos cuantos temas normales vemos la mayor lacra a la que nos enfrentamos los bloggers de hoy: las empresas que no hacen blogs se han apoderado de WordPress. Temas como Canoe o Asteria (que yo mismo, vergonzosamente, he usado en un proyecto) dejan claro que lo que muchos buscan acaba siendo una portada con cuatro chorradas (pero bien cargadas de widgets) y que todo lo demás dé igual.

Es más, podemos ver el showcase de WordPress para ver que sí, que los desarrolladores (o implementadores de WordPress, tomando el título de este artículo de Tom McFarlin) se han decantado por usar esta plataforma para hacer de todo… menos blogs o sites de noticias, que es precisamente para lo que se creó WordPress.

El problema es que el propio desarrollo de WordPress parece haberse estancado, y que se esté enfocando más a ese tipo de sitios Web, dejando de innovar, por ejemplo, en el manejo de nuestros artículos. Esto ha propiciado que se iniciara hace algo de tiempo el desarrollo de otras plataformas como Ghost o Medium, que hacen de escribir y del manejo de nuestros sitios y artículos el centro de la experiencia.

¿Es momento de escapar a esas plataformas, que parecen mimar más nuestros textos?

Adiós, aplicaciones de Spotify, adiós

Spotify sin apps

Hoy me ha dado por abrir Spotify en el ordenador y me he dado cuenta de que la interfaz ha cambiado ligeramente, imagino que en la última actualización (en este momento estoy en la versión 1.0.1.1060). Botones nuevos abajo a la derecha (como uno para ver las letras de la canción en reproducción), una interfaz con más espacio, incluso casi vacía. Luego me dio por mirar a la barra lateral, y me he dado cuenta de que ha desaparecido por completo todo el ecosistema de aplicaciones de terceros dentro de Spotify.

Aquel engendro que llamaron Spotify Apps y que no era sino una plataforma para integrar webapps dentro del cliente de escritorio de Spotify (aprovechando que gran parte de su tecnología es Web) era, para mí, uno de sus verdaderos puntos fuertes, junto con el aspecto social de escuchar música que no han explotado tan bien como podrían (en mi humilde opinión, por supuesto). De hecho en 2011, cuando fue lanzada, me encontré con lo que en aquel momento vi como un auténtico game changer. De hecho se atrevían a autodefinirse como “un sistema operativo musicalContinuar leyendo “Adiós, aplicaciones de Spotify, adiós”