Ya termino. ¿Y ahora qué?

De vez en cuando escribo para una revista llamada Y ahora qué. Están en mi memoria desde hace bastante tiempo y textos míos han formado parte de alguna de sus ediciones impresas. Hace unas semanas escribí para ellos este texto. Lo reproduzco íntegro.

No sé si a alguno de los que estáis leyendo esto os habrá pasado. Si todo va bien, en pocos meses habré defendido mi trabajo de fin de grado y, por tanto, habré terminado mi carrera. He invertido los seis últimos años de mi vida (parece mentira que haya pasado tanto tiempo, la verdad) en formarme como, en mi caso, informático, y ahora que veo el final cada vez más cerca siento cada vez más vértigo.

Vamos a ser claros: se está muy cómodo siendo universitario. Tenemos una responsabilidad muy flexible de la que únicamente rendimos resultado cada varios meses, muchas veces no tenemos que preocuparnos por temas como pagar el alquiler o los gastos de la casa, a veces incluso seguimos viviendo con nuestros padres. Además, vamos a ser claros: estudiar mola, y más si estamos estudiando lo que nos gusta.

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Coding as a lifestyle

Es muy curioso cómo, por ejemplo, cuando contamos a alguien que hemos pasado esa noche programando una nueva funcionalidad en alguna aplicación, otros podrían quedarse extrañados, asombrados o mirarnos como si estuviéramos locos. Sin embargo un programador comprendería exactamente por qué y, de hecho, probablemente haya hecho lo mismo. Porque para muchos programadores (por lo menos para los vocacionales), programar es un estilo de vida, no es únicamente un trabajo en el que estás un cierto tiempo, haces un turno, te vas y te olvidas. Y es quizá una de las mejores cosas que encuentro a esta profesión.

A veces merece la pena tirarse a la piscina

No quiero hacer con esto un artículo al estilo de los de mi admirado Ángel (al que, por cierto, ya deberíais estar votando en los Premios Bitácoras). Simplemente quiero contaros algo. Sí, a los tres que leéis esta bitácora.

Como puede que sepáis, hace algo más de un mes dejé mi trabajo en Weblogs SL, dejando de colaborar en Genbeta. Ha sido un proceso muy limpio (creo) y me encantará volver a colaborar con ellos si alguna vez se tercia (y lo digo de corazón). Tenía ganas de un desafío y tuve la inmensa suerte de que uno muy estimulante se cruzó en mi camino.

No queriendo entrar en detalles (ni siendo sitio para ello), lo que sí quiero comentaros a todos (es decir, a los tres) es que, si podéis y os sentís con fuerzas, os tiréis a la piscina y os lancéis a intentar algo. En mi caso, con 22 años y trabajo, no sólo podía permitirme tirarme a la piscina, sino que además sentía (y siento) debía hacerlo. Es más, siento que era lo mejor que podía hacer. No puedo quedarme anclado en el mismo puesto del mismo proyecto durante toda mi juventud, y menos cuando es algo tan distinto a aquello para lo que me estoy formando. Por ello decidí probar.

Comprendo que no siempre exista la posibilidad. La economía pesa mucho y en ocasiones no es posible hacerlo si no queremos pasar hambre por el camino (aunque haya quien esté dispuesto a ello). Pero si existe la posibilidad y os sentís con fuerzas, no puedo sino recomendaros que le echéis narices y lo intentéis. Aunque sea de manera paralela a vuestro trabajo actual, no dejéis de probar nunca cosas nuevas. Y si no lo intentáis no sabéis si irá bien o no. Ángel lo hizo y no le va mal.

La fotografía superior es de Flavio Leone.

Ya de vuelta

Los que me seguís por Twitter o mis amigos de Facebook ya sabréis que llevo seis días en España, tras volver de Turquía, de actuar en el Golden Karagöz. La experiencia me ha encantado, he conocido gente magnífica, Bursa es una ciudad preciosa, Estambul también (pero no es para mí) y el viaje habría sido magnífico de no haber sido por aquel problema con el avión que nos obligó a quedarnos allí un día más de lo debido. Parece poco pero para alguien que ya iba acojonado por el avión, desde luego, no fue plato de buen gusto.

Sea lo que sea, una experiencia inolvidable. Sin ninguna duda.

Golden Karagöz

Entre el 7 y el 12 de julio tendré el honor de participar en la edición de este año del Golden Karagöz, una competición de baile y música folklórica en Bursa (Turquía), junto a grupos de otros 24 países. No sé si me veréis en Twitter, Facebook y demases (y si me veis puede que sea programado). No sé si tendré Internet allí. Lo que sí está claro es que el 15 de julio estoy otra vez por aquí.