¿De verdad necesitamos un portátil? Depende

Rafael P. Campoamor publicaba hoy una nota en su blog personal en la que reflexionaba sobre si de verdad necesitamos un portátil para nuestro día a día. Y he me decidido a hacer algo que no hacía desde hace mucho tiempo: responder desde mi bitácora personal. Para eso la tengo, ¿no? 😉

Personalmente yo opino que no todos necesitan un ordenador portátil para su día a día. Si el uso principal de la máquina que vamos a llevar a cuestas todo el día es consultar o crear documentos (aunque no tengan toda la complejidad que deberían), navegar por Internet, ver vídeos y poco más, probablemente con una tablet tuvieran más que suficiente, siempre que contaran con otro ordenador para hacer todo lo demás. Aquí habría que ver el tamaño: para mí 7 pulgadas se hacen perfectas para navegar por Internet en el sofá, pero no para crear un documento o trabajar “en condiciones”.

Por el contrario existimos una serie de profesionales que sí necesitamos trabajar en movilidad con herramientas que no están disponibles para plataformas de tablet, o que directamente no pueden ejecutarse. Por ejemplo, todo lo que huela a IDE, CASE, CAD, retoque fotográfico avanzado, edición de audio o de vídeo, o renderizado 3D. En esos casos, además, no necesitan un portátil. Necesitan el portátil. Sin discusión ahí.

Os cuento dos experiencias. La primera: un familiar mío se compró hace tiempo (pongamos hace cuatro años) un ordenador. Luego se compró un iPad (cuando salió la primera generación con Retina Display). Y en el momento en que lo estrenó, no volvió a tocar el ordenador. ¿Por qué? Porque no lo necesitaba. Le vale para guardarse las fotos de la cámara cuando está de vacaciones, para hacer videollamadas por Skype, para navegar por Internet y para ver Facebook. Y con eso le sobra.

La seguda experiencia es de cosecha propia. Yo, actualmente, dispongo de tres ordenadores (todos portátiles, Intel Core i5 o i7 y todos con pantalla de 13 pulgadas) y una Surface RT de primera generación (como nota: ejecuta Office 2013, y tiene Flash). Y hay días que no toco ninguno de los ordenadores porque con la tablet, en mi caso con el teclado Type Cover de primera generación (en el mismo artículo se reseña), tengo más que suficiente para trabajar y enredar un rato.

Pensad exactamente qué hacéis en movilidad y si de verdad merece la pena llevar un ordenador grande (sobre todo uno de esos armatostes que la gente acostumbra a llevar, con pantallas de quince pulgadas y mínimo tres kilogramos), o si podríamos apañarnos con una tablet y un teclado más o menos cómodo. Recordemos, de paso, que existen tabletas convertibles que pesan mucho menos y tienen mucha más autonomía, y que podrían dar tanto o más servicio que un portable.

Y no olvidemos meter a los Chromebooks en la ecuación: para alguien sin conocimientos técnicos y que quiere el ordenador para utilizar Internet probablemente fuera la mejor opción. Aunque lamentablemente no pueden adquirirse en España.

Yo, personalmente, soy más fan de tener un ordenador portátil por si hay que trabajar de verdad en movilidad (eso sí, de 13 pulgadas y no más de 1,5kg), y una tablet del estilo de la Surface RT para el resto de los casos.

Imagen | IntelFreePress

Las piedras, sin vida, no son sino piedras

Si hay algo que me llama mucho la atención de los lugares, como mi pueblo, que tienen un patrimonio histórico inigualable, es que se intenta vivir del pasado, vivir únicamente del patrimonio.

El modelo, desde luego, atrae. La única inversión que hay que hacer es en restauración: las piedras acaban deteriorándose con el paso del tiempo (no hay más que ver la muralla trujillana, como perdió algunos tramos gracias a las lluvias del año pasado). Y ya está.

Pero jamás debemos olvidar que las piedras jamás dejan de ser piedras. Las piedras no están vivas, las piedras no dan vida a un pueblo y en ningún momento pueden ser sustento. La vida de un pueblo la dan sus habitantes. Y, en el momento en el que se anteponen las piedras a los habitantes, el pueblo empieza a perder su activo más preciado. Hay que buscar un equilibrio, desde luego.

¿Debe Apple lanzar iTunes para Windows 8?

Que Apple no tiene especial intención de lanzar iTunes adaptado al modo de operación de Windows 8 es un secreto a voces. Ayer mismo se confirmó, de hecho. La razón que esgrimen para ello es que «ya ofrecen iTunes en el escritorio clásico», y no ven la necesidad de una nueva versión.

Yo estoy en cierto modo de acuerdo con ellos: en Windows 8 podemos utilizar iTunes como hacíamos en Windows 7. Pero sí que tendría mucho sentido que Apple lanzara clientes de iTunes, aunque fueran un poco más ligeros, para Windows 8 (y, si nos ponemos, también para Android).

Microsoft: no es Windows 8, ni Windows Phone, ni la Surface. Son los distribuidores

No me juzguéis excesivamente mal por este artículo de opinión en el que reflexiono sobre los problemas a los que se está enfrentando Microsoft en la era tras el lanzamiento de Windows 8.

Surface

Los intertubos se llenan de artículos diciendo que las ventas de Windows 8 son decepcionantes, y la adopción de su sistema operativo, ridícula. Y, las cosas como son, el problema no es únicamente Windows 8 ni Microsoft.

Muchas veces se han comparado fotografías de tiendas de ordenadores, o grandes superficies donde venden este tipo de máquinas. Y solo hay que ver cómo están organizados los ordenadores de Apple y los de los demás para darse cuenta de que las tiendas también contribuyen, y mucho, a la mala percepción que hay de Windows 8 (sobre todo por parte de quienes no lo han probado).

Pongo un ejemplo práctico. Centro Comercial Carrefour de Cáceres. Como siempre que voy, me doy una vuelta por la zona de informática para ver qué venden, cómo y a qué precios (y reirme un rato también).

Veo cuatro hileras de portátiles de distintos fabricantes, netbooks, ultrabooks, todos mezclados. Ninguno con pantalla táctil (inaudito, teniendo en cuenta que antes del lanzamiento de Windows 8 he llegado a ver por allí incluso aquel Acer de doble pantalla táctil). Y ninguno utilizable, ninguno que el usuario pudiera probar más allá de apreciar lo bien que se ve la pantalla de bloqueo bajo esos fluorescentes. Todos apretujados, uno al lado de otro, simplemente “expuestos”.

Unos pasos más allá, una pequeña mesa con iMac, Macbook Air y Macbook Pro, listos para probar, trastear y disfrutar. Una mesa limpia, amplia y donde el usuario puede pasar un rato para apreciar el sistema y para decidir si le gusta o no. En el caso de los PC con Windows ni siquiera dan esa opción.

Primer fallo: Windows 8 es un producto totalmente nuevo y pocos compradores van a decidirse por él si no lo pueden probar antes de llevárselo a casa. Y menos si al lado de un PC con Windows 8 pones uno con Windows 7, además, más antiguo y más barato. Y, sobre todo, si no se ofrecen dispositivos con pantalla táctil, que son los que mejor lucen las nuevas características de Windows 8.

Pasemos a Windows Phone, y miremos catálogos de dispositivos a la venta. Hoy mismo miré el de teléfonos libres de The Phone House y ví, enterrados entre decenas de aparatos con Android (y iPhone y BlackBerry), apenas tres modelos. Nokia Lumia 610, Nokia Lumia 800, y HTC 8X. Aceptable, teniendo en cuenta el número de dispositivos disponibles.

Y ahora id a una tienda y preguntad por un teléfono móvil. Veréis como jamás van a mencionaros siquiera un Lumia, si no lo solicitáis expresamente.

Segundo fallo: muy poca gente sabe de la existencia de Windows Phone, y los que conocen su existencia muchas veces jamás han visto uno en funcionamiento o disponen de alguien con experiencia para que les explique.

Windows, para bien o para mal, es una marca demasiado reconocida como para dejarla pasar (y opino que Microsoft ha hecho bien en no dejarla atrás en esta transición). Los consumidores no la pasarán por alto si no es por el precio (y únicamente por el precio). Aunque sea para decir “Windows Phone es una mierda, seguro que se queda pillado como el Vista o algo así”. Y los que lo dicen es porque no han probado uno.

Lo que Microsoft necesita es asentar su presencia física en tiendas (propias o ajenas) y tener a unos comerciales que sepan asesorar en condiciones. Porque productos tiene, y de calidad en su mayoría. Y hay que reconocer que es una asignatura que Apple tiene más que superada.

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