Hace poco estuve pasando unos días en Cáceres (por los viejos tiempos). Y esto, junto con una serie de noticias que fui leyendo en los periódicos, me han inspirado para comentar algunas cosas que opino al respecto.

¿Cómo es Cáceres?

Cáceres es un municipio un poco extraño. Tiene el término municipal más amplio de España pero sin embargo su población está concentrada en un núcleo principal, la ciudad, con tres pedanías: Rincón de Ballesteros, Valdesalor y la Estación Arroyo-Malpartida (que irónicamente forma parte de Cáceres, y todavía hoy dispone de un precario servicio ferroviario).

Transporte

En cuanto a bus urbano, la última vez que miré, contaba con nueve líneas (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, LC), mas otras dos “extra”: Refuerzo Campus y Refuerzo Mejostilla, esta dos contando con dos itinerarios, uno hacia el campus universitario y hacia la Plaza de Toros, y dependiendo de si es por la mañana o por la tarde.

El viaje cuesta 1,10€ y hay una serie de abonos, uno de ellos permitiendo el transbordo entre líneas. Y, como todas las ciudades pequeñas, la frecuencia es adecuada para la población que utiliza el servicio, pero no es raro tener que esperar hasta 20 minutos a que llegue el autobús para hacer un recorrido de otros 20.

Cáceres también cuenta con una estación de autobuses y una estación de tren, situadas además relativamente cerca una de otra, a unos cinco minutos a pie entre ellas. Y hay líneas de autobús y servicios ferroviarios que recorren toda la provincia y que terminan en Cáceres, y que son bastante utilizadas para dar servicio a los ciudadanos de la provincia que tienen que ir a la capital a hacer gestiones o al hospital.

El área de salud de Cáceres abarca, de hecho, toda la zona central de la comunidad, desde la frontera con Portugal hasta la frontera con Castilla-La Mancha, con recorridos de más de una hora para llegar al hospital. Y este área de salud va a estrenar dentro de muy poco un nuevo hospital, que está rematando los accesos.

¿Cuál es el problema que quiero exponer?

Todo esto que os cuento, junto con la noticia que os enlacé antes, deja claro un problema: si alguien tiene que ir al nuevo hospital, que se encuentra en el extremo este del municipio, tendrá que bajarse en la estación de autobuses y tomar un largo bus urbano hasta el nuevo hospital, en la nueva línea 3.

Y un bus que llegue del este de la provincia (como los que cubren todas las mañanas el recorrido Alía-Guadalupe-Trujillo-Cáceres, y que son sobre todo los que toman las personas que van a citas médicas a Cáceres), tendrá que parar y dejar a sus pasajeros casi en el otro extremo de la ciudad. Un sin sentido.

Si genera problemas en el tráfico actual, la solución no es llevar a todos los ciudadanos a la estación de autobuses, que está bastante apartada de la ciudad y que no está bien comunicada (de hecho yo, francamente, ampliaría hasta allí la línea del campus). No olvidemos que un autocar transporta a más de 50 personas en el espacio de tres coches, que transportan a 15.

La solución es establecer paradas ordenadas en distintos lugares de la ciudad, o al menos en el hospital, la universidad y el centro. Es lo racional. Y por cierto, el sector del taxi de Cáceres se congratula de esta decisión. Como para no.

La estación de tren tampoco es especialmente accesible, sobre todo porque no tiene parada de bus: la que ponen como correspondencia está en la Avenida de Alemania, tras un pequeño paseo y una pasarela sobre la Ronda Norte que no es especialmente cómoda cuando llueve. Y esto también es una oportunidad perdida.

Respecto al radio de 15 kilómetros que establecen, un pensamiento: Trujillo está a 50 kilómetros y 50 minutos en autobús. Y mucha gente de Trujillo trabaja en Cáceres y se desplaza a diario (sobre todo cuando en coche, por la A-58, el trayecto no dura más de 30 minutos). Y la vía de comunicación es sencilla y de alta capacidad, pero Cáceres no anda sobrado de aparcamiento. Toda oportunidad de sacar coches de la carretera es digna de ser tomada, y más si es a coste cero.

Cáceres es una ciudad excesivamente dependiente del coche. Es hora de empezar a cambiarlo.

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