Mr. Robot: ¿dónde te habías metido?

Habitualmente, cuando mis amigos me recomiendan una serie me la apunto en una lista que voy consultando cuando quiero comenzar alguna. Aunque eso suele pasar después de meses. Pero después de ver la primera temporada de Mr. Robot, he decidido que voy a empezar a hacerles más caso.

Qué pedazo de temporada, qué pedazo de argumento, qué pedazo de interpretaciones (sobre todo y pese a las de Christian Slater y Rami Malek, que hay veces que me ponen un pelín nervioso, aunque bueno, a la vista de los acontecimientos, comprendo bien el por qué). Qué ganas de tragarme la segunda para engancharme con la tercera cuando se estrene (la renovación la han anunciado hace nada).

Qué giro de guión. Qué precisión al tratar todos los temas técnicos (no he notado nada raro). Qué momentos de culitorcimiento. Aunque el final me ha dejado un tanto frío, la verdad. Comenzaré la segunda pronto.

La recomiendo mucho. Podéis verla en Movistar+ Series, si no me equivoco.

El Ministerio del Tiempo

Dejando a un lado el detalle de que soy ministérico, creo que es de justicia decir, a mitad de la segunda temporada de la serie, que El Ministerio del Tiempo ha devuelto a la ficción española una dignidad que llevaba mucho tiempo sin siquiera oler, al menos en cuanto a series de televisión.

Hacía mucho que no se hacía una serie de calidad en la televisión española y que llega a ser líder en la noche de los lunes, tradicionalmente la más dura. Todo esto sin contar, por supuesto, las visualizaciones en diferido ni la influencia que tiene la serie sobre su ministeria, una base de fans enorme que es sin duda diferencial en cuanto a la audiencia del resto de series españolas.

Sí, a veces las premisas sobre las que se sostiene su fantasía son incoherentes. Pero no entiendo por qué estamos pidiendo a El Ministerio del Tiempo tener construida en su segunda temporada un universo equivalente al de Doctor Who tras cincuenta años. Démosle tiempo y, si RTVE y nosotros seguimos confiando, veremos sin duda un universo maravilloso y fascinante, construido por los hermanos Olivares.

Y, aunque no fuera líder en audiencia, El Ministerio del Tiempo es responsable de traer frescura y nuevas formas de hacer las cosas. RTVE hizo bien apostando por ella en su momento y hace bien confiando en ella, aunque se resista a anunciar las renovaciones. Su estrategia transmedia es un acierto, que se emita sin publicidad es un acierto y la serie, en general, es un acierto. Que tiene que seguirse afianzando, sí, pero un acierto.

Sin acento

Por casualidad, esta noche he visto el informativo de las 20:30 de Canal Extremadura, la televisión autonómica de Extremadura. Y sé que es Canal Extremadura por el tiempo que han dedicado a noticias de la región, pero debo decir que me da un poco de rabia que se esée todo y que no se aspire una sola H ni se suavice ni una mísera J.

¿Qué pasa, que los presentadores de televisión pierden el acento cuando se ponen el micrófono? ¿Es que en Mérida se habla como en Valladolid? ¿O acaso estamos ante el típico y mítico complejo de inferioridad del hablante de Extremadura?

Además del detalle de que los extremeños quizás consideraríamos más nuestra la televisión y la radio extremeña si, quien nos hablara, nos hablara como nosotros hablamos, con nuestro(s) acento(s). Porque en Extremadura tampoco tenemos un único acento, ya sabéis. A mí me da la sensación de que quien me da las noticias en Canal Extremadura me habla desde Madrid. Y no me acaba de gustar.

Alguien que habla con acento no habla mal. A alguien no hecho a él, quizá sea difícil entenderlo Felipe González hablaba (y habla) con acento y es un espléndido orador. Luzcamos nuestro acento con orgullo, sea el que sea. Os lo dice un extremeño que está empezando a esear y al que le da bastante pena.

¿Necesitamos radios y televisiones autonómicas?

Desde el cierre de RTVV hay un debate que viene repitiéndose cada cierto tiempo: sobre si es necesario o no disponer de medios públicos autonómicos y locales, tanto de radio como de televisión. Es un tema que ya he tratado, aunque me gustaría darle una vuelta extra, poniendo algo más de contexto.

Un poco de historia

En 1982 aparecieron en el espectro radioeléctrico los terceros canales del País Vasco y Cataluña (ETB1 y TV3, respectivamente); aparecieron al margen de la ley, pero la ratificación de la Ley del Tercer Canal de Televisión las legalizó. Poco después aparecerían TVG en Galicia, Canal Sur en Andalucía y TM-3 (posteriormente Telemadrid) en Madrid.

La Ley del Tercer Canal de Televisión buscaba realmente la creación de un único tercer canal de televisión dependiente de Televisión Española pero que emitiera mediante desconexiones territoriales a lo largo de todo el país. Iban a ser las Comunidades Autónomas las que tendrían que solicitar su gestión, aunque algunas se adelantaron creando sus propios canales.

Las autonomías rompieron, de este modo, el monopolio previamente existente en el panorama televisivo español. Hasta entonces existían únicamente TVE y La 2. En radio no existía monopolio desde hacía mucho, y desde la muerte de Franco ni siquiera era obligatorio conectar con los informativos de RNE.

No obstante la creación de los distintos entes también propició la creación de canales y cadenas de radio públicos y autonómicos. Catalunya Ràdio empezó a emitir en diciembre de 1983. La historia de Radio Euskadi es más curiosa, aunque lo que hoy conocemos por Euskadi Irratia empezó a emitir en el mismo año.

Con el paso de los años se crearon canales autonómicos para todas las Comunidades Autónomas, así como canales locales para Ceuta y para Melilla. No existe comunidad sin televisión autonómica desde 2006, si las cuentas no me fallan. La última fue la murciana. Aunque algunas de ellas son privadas o mixtas.

¿Son necesarias? Depende

Las televisiones autonómicas pueden llegar a ser útiles. Me explico. Hay varias cuestiones a las que debemos prestar atención para tratar de dar respuesta a una pregunta.

La cuestión cultural

Cataluña, el País Vasco y Galicia son naciones, al menos en lo cultural (y puede que me lleve algún palo por esta afirmación; no voy a meterme en otras cuestiones). Es algo innegable y evidente: basta recordar que allí se habla, además del español, otra lengua.

Tienen un folklore particular, tienen una vida cultural bastante interesante, tienen un deporte propio y habitualmente ignorado y probablemente no se sientan representados por una televisión nacional (que muchas veces es demasiado madridcéntrica, como todo en España).

Por esto, en mi humilde opinión, estas tres televisiones autonómicas tienen toda la razón de ser del mundo. Las demás también siempre que la cumplan, y que exista una cultura que defender -que la hay, solo que muchas veces es omitida.

Proximidad, proximidad, proximidad

La clave de las cadenas de televisión autonómicas debe ser, desde mi punto de vista, la proximidad con el ciudadano. Contarle lo que quiere saber y la actualidad en su región, enseñarle cosas chulas sobre su territorio o que hayan sucedido allí.

Una televisión autonómica (sin contar las de Galicia, el País Vasco y Cataluña por la cuestión idiomática) no debe aspirar a ser una televisión de ámbito español (máxime cuando apenas se van a ver fuera de sus territorios). No merece la pena. Ya tenemos televisiones de ámbito español que van bien. En otras palabras: Canal Extremadura no debe ser La 1 a la extremeña, ni CMT debe ser La 1 a lo manchego. Hay un espacio que cubrir en el ámbito de lo local, y que es en el que deben centrarse.

Una televisión autonómica debe centrarse en prestar atención a sus ciudadanos, que sin duda se lo agradecerán más. Información local, reportajes sobre su tierra. Y por supuesto debe dejar de estar manipulada por el gobierno de turno, pero eso no es exclusivo de las televisiones autonómicas. Debe dar voz a sus ciudadanos y difundir sus propios rasgos culturales.

A ver si así nos damos cuenta de una vez de que vivimos en un país diverso, lleno de peculiaridades que pueden llegar a convivir. Pero esto es otro debate más denso.

En definitiva: en mi humilde opinión, depende. En algunos casos sí, en otros casos sí, pero no como se está haciendo.

Más información | Malos tiempos para la tele pública, en El Descodificador

Malos tiempos para la televisión

Algo que he defendido muchas veces es que siempre es mala noticia presenciar la desaparición de un canal de televisión. Aunque, si os soy sincero, la desaparición de canales que más que seguramente veremos muy pronto no me dolerá tanto como la de Canal Nou.

Atresmedia (o, mejor dicho, su presidente Carlotti) ya anunció a través de su perfil personal en Twitter que, de tener que cerrar tres canales (algo que parece casi confirmado, los afectados serían Nitro, su reciente canal dedicado a la audiencia masculina; Xplora, su canal de docurrealities, y laSexta 3, canal de cine.

De Mediaset España sabemos poco, pero podemos suponer que los afectados serían Nueve y la muerta antes de renacer laSiete (a la que parece que cuesta enganchar audiencia, según datos de Kantar Media). Lo que está claro es que los espectadores vamos a perder oferta televisiva (aunque parca en producción, dedicándose sobre todo a la importación de contenido). No me escuece tanto como la desaparición de un medio de información, pero me sigue escociendo.

A los operadores afectados, desde luego, también debe escocerles dedicar recursos a lanzar canales y que tengan que cerrar así como así, perdiendo, de paso, soportes publicitarios (y, por tanto, potenciales ingresos).

Por cierto. Me permito comentar que nos vendieron la Televisión Digital Terrestre como “más variedad, más posibilidades”. De todo lo que nos vendieron en su momento no se ha cumplido casi nada, y lo único de lo que podemos vanagloriarnos es de tener televisión digital y en alta definición en contados casos. Quizá deberían haber vendido así la transición, enfocándose en la calidad y no en la cantidad/variedad de contenido.

Imagen | espensorvik