La “marble machine” de Wintergatan

Quien me conozca sabe que soy enormemente fan de la música en general. Y quien me conozca más sabe que me fascinan las máquinas que hacen que bolas o ruedas se muevan “por sí solas”. Por eso las máquinas de canicas me hacen quedarme enganchado a la pantalla que tenga más a mano durante mucho tiempo.

Y concretamente esta máquina de canicas ha hecho que me quede mucho más tiempo del que me atrevería a confesar. Es una caja de música que funciona con canicas y que tiene incluso su propio bajo y su propia batería.

Fascinante, ¿verdad? Disfrutad del vídeo en YouTube o, bueno, aquí debajo.

Kalakan

El trío Kalakan es uno de los descubrimientos musicales más interesantes del pasado 2015. De pura casualidad pude ir a verlos actuar, sin saber quiénes eran ni qué hacían, durante el pasado Festival de Ortigueira. Y puedo decir, sin temor a equivocarme, que me cautivaron. Como me siguen cautivando cuando los escucho a día de hoy; mirad mi perfil en Last.FM y cuántas veces he escuchado Brasilen Bezala. Una pista para los que no lo vean hoy 8 de febrero: once.

Los escuché, de rebote, con una pareja de txalapartaris que tampoco me dejó nada indiferente: Oreka Tx. De hecho me dejó menos indiferente encontrar colaboraciones como la participación en eso que se llama “Pirritx, Porrotx eta Marimotots” y que todavía hoy sigo sin saber exactamente qué es.

No quiero extenderme mucho. Sólo querría redundar en algo que he comentado alguna vez: muchas veces, lo que encuentras de casualidad y sin ideas preconcebidas es lo que sensaciones más fuertes puede llegar a despertar. Al menos es mi caso. Y espero no perder las posibilidades ni las ganas de encontrar y descubrir cosas nuevas.

Perdón a Thierry por cortarle la cabeza en la foto superior. Espero que no se lo tome mal 🙂

Música callejera

Me encanta ir de paseo por la ciudad y encontrarme músicos callejeros. Hoy estuve viendo a toda esta gente. Disfrutad de su música al menos la mitad de lo que lo he disfrutado yo.

P.D. Los clips de este vídeo fueron tomados con la cámara ActiveON CX. Pronto hablaré de ella en mi blog sobre cámaras de acción.

Mägo de Oz

Todos tenemos un grupo icono de nuestro pasado, de nuestra adolescencia. Y en mi caso ese grupo es Mägo de Oz (lo escribo con umlaut y todo). Aunque se empeñen en decir que hacen folk rock, heavy metal o incluso metal experimental (y en ocasiones se han acercado), la verdad es que tienen un sonido muy reconocible y muy característico.

Y estos días son noticia en el mundillo por haber lanzado Finisterra Ópera Rock, un disco en el que han vuelto a grabar todos los temas de su mítico disco Finisterra, lanzado en el 2000 en otro sello discográfico y que sin duda está en el recuerdo de todos los que hemos escuchado alguna vez a este grupo. Por lo menos podríamos decir que todos conocen la Fiesta Pagana, aunque sea de las verbenas de las fiestas de verano de los pueblos.

Aunque una de las cosas que más me gustaba del Finisterra original, el anterior, es el detalle de que me dé la sensación de que estoy allí mismo escuchando cómo tocan la música, con un sonido ligeramente garagero y que en esta regrabación se ha limpiado quizá en exceso. Soy incapaz, por ejemplo, de escuchar Hasta que el cuerpo aguante sin suspirar de nostalgia.

Las colaboraciones son un acierto (dos de Leo Jiménez, una de Walter Giardino, otra de Tony Menguiano -quien no tengo claro si sigue siendo corista de Mägo de Oz o no-, Carlos Escobedo, Diana Navarro y Pilar Jurado forman parte de un plantel de colaboradores casi inmejorable. Echo de menos algunas voces habituales de discos pasados como Victor García o Tete Novoa.

Aunque es inevitable escucharlo sin comparar la interpretación de Zeta con la de Jose Andrea, su cantante anterior. Hay algunas que han mejorado (La Cruz de Santiago, Los Renglones Torcidos de Dios, Kelpie o Astaroth), pero en otras no lo tengo tan claro.

Con cantante nuevo o sin él, Mägo de Oz es mi grupo de la adolescencia. Y no es un guilty pleasure: no me siento nada guilty por escucharlo cada vez que tengo ocasión y plantarme la trilogía Gaia del tirón. Aunque ahora me dedicaré más a escuchar este disco que los anteriores.