.NET como tecnología transplataforma: Microsoft hace lo correcto

Durante mucho tiempo ha sido posible desarrollar aplicaciones utilizando .NET, una tecnología con branding horroroso desarrollada por Microsoft. Estas aplicaciones podrían funcionar en prácticamente cualquier plataforma, aunque Microsoft únicamente ofrecía herramientas para ejecutarlas en Windows, Windows Phone, Windows Mobile y demás sistemas de la compañía. Fue el Proyecto Mono de Ximian el que empezó a permitir portar estas aplicaciones a otras plataformas.

Microsoft ya comenzó a liberar parte del stack de .NET hace unos meses, pero hoy ha anunciado que la totalidad del stack del framework será software libre. De paso, han lanzado Visual Studio 2013 Community Edition, con la misma extensibilidad que sus compañeros “profesionales” (y al mismo coste monetario que la versión Express de Visual Studio), y añadiendo la posibilidad de realizar desarrollos multiplataforma (o transplataforma).

No quiero hacer el gurú con lo que esto puede suponer para la plataforma .NET, pero sí que veo una gran ventaja para Microsoft: ofrecer su tecnología al mundo para que puedan utilizarla libremente (y teniendo en cuenta lo permisivo de la licencia que han utilizado para liberarlo) implica una mayor potencial comunidad de desarrolladores utilizándola, lo que puede revertir en más aplicaciones dentro del propio ecosistema de Microsoft. También implica que la tecnología de Microsoft podrá ejecutarse nativamente en plataformas que no son de Microsoft, por lo que estos se verán beneficiados por aplicaciones ya existentes (y que pueden hacer que las empresas empiecen a decantarse por otras plataformas en lugar de Windows, dicho sea de paso).

Sea lo que sea, es buena noticia tanto para la actual comunidad de desarolladores como para el mundo de la tecnología en general. .NET es una buena tecnología y es muy utilizada en todo el mundo. Más información en el blog de S. Somasegar y en el de Miguel de Icaza.

Minientrada

Coding as a lifestyle

Es muy curioso cómo, por ejemplo, cuando contamos a alguien que hemos pasado esa noche programando una nueva funcionalidad en alguna aplicación, otros podrían quedarse extrañados, asombrados o mirarnos como si estuviéramos locos. Sin embargo un programador comprendería exactamente por qué y, de hecho, probablemente haya hecho lo mismo. Porque para muchos programadores (por lo menos para los vocacionales), programar es un estilo de vida, no es únicamente un trabajo en el que estás un cierto tiempo, haces un turno, te vas y te olvidas. Y es quizá una de las mejores cosas que encuentro a esta profesión.

Nokia 108

Nokia 108

Mi padre hoy está estrenando móvil. Le hemos comprado un Nokia 108, un feature phone de los que ya apenas se ven por las calles pero en los que Nokia sigue siendo rey, y con razón. Es un teléfono que por apenas 30 euros (con gastos de envío) da lo que muchos buscan: un teléfono que permita llamar, recibir llamadas, y que tenga de extras una linterna, un reproductor de MP3 básico y radio FM. La cámara ni la menciono.

No os voy a mentir: no es un teléfono que yo tendría o que yo podría utilizar. Tengo otras necesidades. Pero mi padre utiliza el teléfono básicamente para llamar y disponer de su música en una tarjeta SD (que además puede ser de hasta 32GB; la que yo le he puesto es de 8 y le basta y le sobra). Además, promete cerca de un mes de batería en espera que se pueden traducir en entre una y dos semanas de uso ocasional (podéis revisar sus especificaciones), lo cual tampoco es una cifra despreciable. Cuenta con Bluetooth, pero parece que no tiene perfil para audio multimedia, sino que únicamente podemos utilizarlo para transferir archivos o como manos libres para llamadas. También permite utilizarlo para algo que Nokia llama Slam, que parece una forma de agilizar el envío de contenido por Bluetooth entre teléfonos Nokia detectando proximidad y que no ha salido de la gama Asha.

Únicamente le veo una desventaja (que para mí sería fatal): únicamente cuenta con dos conexiones alámbricas, una para los auriculares (estándares, minijack de 3,5mm) y otra para el cargador, que no es microUSB. Para cargar la música además únicamente parece que tenemos dos opciones: usar Bluetooth para transferir las canciones, o cargar la microSD en un adaptador y, con él, conectarlo al ordenador. Un feature phone no compite por especificaciones ni por funcionalidad: lo compramos para lo que lo compramos, y para eso cumplen todos. Y el Nokia 108 lo hace genial. Lo demás son añadidos.

30€ cuesta el teléfono, incluyendo en el paquete el cargador, el manos libres estándar de Nokia y una tarjeta SD de 4Gb. Y por cierto, sigue teniendo el juego de la serpiente y el Nokia Tune. Fieles a sus raíces hasta el final.

He puesto un par de enlaces de afiliado a Amazon en este post. Espero que no os importe. ;)

Saltando a la piscina

A veces merece la pena tirarse a la piscina

No quiero hacer con esto un artículo al estilo de los de mi admirado Ángel (al que, por cierto, ya deberíais estar votando en los Premios Bitácoras). Simplemente quiero contaros algo. Sí, a los tres que leéis esta bitácora.

Como puede que sepáis, hace algo más de un mes dejé mi trabajo en Weblogs SL, dejando de colaborar en Genbeta. Ha sido un proceso muy limpio (creo) y me encantará volver a colaborar con ellos si alguna vez se tercia (y lo digo de corazón). Tenía ganas de un desafío y tuve la inmensa suerte de que uno muy estimulante se cruzó en mi camino.

No queriendo entrar en detalles (ni siendo sitio para ello), lo que sí quiero comentaros a todos (es decir, a los tres) es que, si podéis y os sentís con fuerzas, os tiréis a la piscina y os lancéis a intentar algo. En mi caso, con 22 años y trabajo, no sólo podía permitirme tirarme a la piscina, sino que además sentía (y siento) debía hacerlo. Es más, siento que era lo mejor que podía hacer. No puedo quedarme anclado en el mismo puesto del mismo proyecto durante toda mi juventud, y menos cuando es algo tan distinto a aquello para lo que me estoy formando. Por ello decidí probar.

Comprendo que no siempre exista la posibilidad. La economía pesa mucho y en ocasiones no es posible hacerlo si no queremos pasar hambre por el camino (aunque haya quien esté dispuesto a ello). Pero si existe la posibilidad y os sentís con fuerzas, no puedo sino recomendaros que le echéis narices y lo intentéis. Aunque sea de manera paralela a vuestro trabajo actual, no dejéis de probar nunca cosas nuevas. Y si no lo intentáis no sabéis si irá bien o no. Ángel lo hizo y no le va mal.

La fotografía superior es de Flavio Leone.

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