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¿Cómo organizo mi tiempo?

Calendar

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Una de las cosas a las que más esfuerzo he dedicado durante los últimos meses es a aprender a organizar mi tiempo como es debido. He tenido muchos problemas organizativos que me han costado suspensos, me ha costado perder proyectos y me ha costado, incluso, alguna discusión con mis amigos por llegar a afectar a mi vida social.

Y uno de mis propósitos de 2014 fue comenzar a organizarme bien y a tener todo lo que tengo entre manos bajo control. Durante mucho tiempo no fue así; de hecho me he dado palizas y he tenido que dejar pasar proyectos por coger más de lo que puedo abarcar. Al final del año fui probando métodos y parece que he llegado a un método que me sirve y me permite saber qué tengo que hacer, para cuándo y cuánto tiempo libre me va a quedar.

Rapidshare cierra; ¿a alguien le sorprende?

Os voy a ser sincero: cuando he visto esta noticia en Genbeta en la que anuncia el cierre de Rapidshare he pensado, casi automáticamente, “lo que no puedo creer es que siguiera abierto”. Rapidshare era uno de esos sitios de almacenaje de archivos que era para lo que era, para el tipo de archivo que era y para el tipo de descargas que era.

No puede colar como un sitio Web de copias de seguridad o para almacenar archivos personales, aunque en los últimos tiempos fuera lo que intentara. También lo intentó MEGA (después del cierre de  Megaupload digno de película de acción norteamericana), y prácticamente nadie parece utilizarlo para ello. En Commit Strip lo ilustran muy bien.

No voy a decir que me alegro de que cierre Rapidshare; si os soy sincero ni me va ni me viene, máxime cuando se trata de una decisión aparentemente empresarial (aunque, eso sí, después de soportar poco menos que asedio por parte de las autoridades y acabar siendo el más restrictivo de los cyberlockers).

Hoy un profesor me lo dejó muy claro: en Internet todo se cuenta en años de perro. Rapidshare llegó a ser una de las 50 páginas más visitadas de Internet, y seguro que durante mucho tiempo seguirás viendo a lo largo de Internet enlaces a archivos que alguna vez estuvieron almacenados allí, que el 31 de marzo dejarán de estar definitivamente disponibles (si es que aún funcionaban). Buen recopilatorio de su historia en TorrentFreak.

Demasiado tiempo al día

Hace unos días me instalé una aplicación llamada Quality Time en mi móvil. Su cometido es simple: contabilizar cuántas veces desbloqueo mi móvil al día, cuánto tiempo está activo y qué aplicaciones utilizo. Y me he dado cuenta de un detalle bastante llamativo, y que me sorprende: creo que uso demasiado el móvil.

Por decir una cifra (de las muchas de las que no me siento especialmente orgulloso), durante esta semana he utilizado el móvil durante más de 14 horas. Y no instalé la aplicación el lunes. ¿Dedicar cerca de tres horas al día al móvil? Me parece algo excesivo, sobre todo porque pocas veces lo uso para algo productivo.

Utilizo mi smartphone para comunicarme con mi familia, con mis amigos, con mi gente. Accedo a Internet por ocio, recibo de vez en cuando algún correo electrónico y uso redes sociales. Pero tres horas al día me parece demasiado. No lo considero una adicción; simplemente dedico demasiado tiempo de ocio al móvil y no a otro tipo de ocio que quizá me permita enriquecerme más.

Quality Time incluye una funcionalidad para permitirme obtener avisos emergentes cuando utilizo el móvil demasiado tiempo. Voy a poner, tentativamente, un límite de dos horas diarias. Ya es una reducción con respecto al tiempo que venía utilizándolo. Os contaré los resultados.

HP Stream 7

HP Stream 7

HP Stream 7

Ha llegado a mis manos uno de los productos que más ganas tenía de probar: la famosa tableta de 100€ con Windows 8.1. Se trata de la HP Stream 7 y he tenido la oportunidad de poner un ejemplar a punto y de trastear un poco con ella y ver cómo responde ante un uso más o menos normal de una tableta de este tipo.

Se trata de una tablet más pequeña de lo que pensaba: una pantalla de siete pulgadas con resolución 1280×800 que además pesa muy poco y que puede sostenerse perfectamente con una mano. Se carga mediante un cargador microUSB de alto amperaje (2 amperios) que viene incluido en la caja. No tengo nada claro que pueda cargarse desde un ordenador, dado que muchos puertos no entregan la intensidad que podría necesitar esta tableta. Cuenta con 32GB de memoria interna (que se transforman en 23 por la partición de recuperación y de los cuales el usuario dispone de algo más de 18) y un slot para tarjeta microSD.

Nada más encenderla inicia el proceso de configuración de Windows 8.1, solicitándonos el nombre del equipo, la combinación de colores, la contraseña de la red inalámbrica, algunas configuraciones relativas a las aplicaciones y, lo más importante, una cuenta Microsoft que podemos crear en el mismo momento. Si tenemos otra, podemos configurarla. Y lo ideal es que, si usamos un ordenador con Windows 8.1, utilicemos la misma; así podemos sincronizar todo vía OneDrive.

Debo decir que me da la sensación de que las fuentes son demasiado pequeñas. Aunque la pantalla se ve de maravilla (un panel IPS con una resolución bastante buena y un contraste que ya querría mi actual Surface RT). El hecho de tener 1GB de RAM, además, no merma la experiencia de usuario. Y el hecho de tener un procesador Intel permite utilizarla como un ordenador, instalando cualquier tipo de aplicación. No tiene conector HDMI; podemos usar un dongle Miracast como el que ofrece la propia Microsoft para conectarlo a una televisión o a un proyector. Para conectar algo vía USB necesitaremos un adaptador USB OTG, que cuesta bien poquito. Por supuesto cuenta con Bluetooth y WiFi N.

La HP Stream 7 es una tableta que será actualizable a Windows 10 (de hecho podemos instalar ahora mismo la tech preview si nos transformamos en Windows Insiders). Aunque sin duda su precio es lo más llamativo: apenas cien euros (100€) que nos permiten comprarla en muchas tiendas como en la propia tienda de Microsoft, incluyendo un cupón de 50€ en Privalia y un año de suscripción a Office 365 (que, por sí solo, ya tiene un precio mayor del de la tableta), así como un antivirus cuyo funcionamiento no impacta en la experiencia de usuario.

Dinero de la nada

Es una sensación curiosa la de obtener algo de dinero sin hacer nada material. En mi caso hablo de un puñado de enlaces de afiliados que diseminé hace tiempo por el blog y de los que, de hecho, me he olvidado por completo. Resulta que alguien ha hecho uso de ellos para realizar una compra. Realmente algo sí que he hecho: compré un dominio en 2007, he ido rellenándolo de contenido de mayor o menor calidad o de mayor o menor relevancia, me lo cepillé en 2009 (por vuestro bien y el de mi reputación, creedme) y he conseguido un pequeño conjunto de lectores (¡hola!). Algún artículo posicionó bien en Google (por accidente, os lo prometo), lo cual me trajo algo más de tráfico (así es una miseria en vez de únicamente la mitad).

Lo llamativo es que lo que he hecho bajo este nombre casi nunca estuvo orientado a ganar dinero. Y de hecho nunca lo generó, os lo puedo asegurar. Alguna vez experimenté con publicidad en este dominio, me han ofrecido hacer posts patrocinados de cosas poco lícitas… Y manda narices que resulta que son los cinco o seis enlaces que puse por probar (¡porque los que puse intencionadamente no han generado ni un euro!) los que me han dado algo de pasta. Tengo para un café. Bueno, o tendré cuando junte 25 euros.

¿Es el modelo de marketing de afiliados un modo de vida? Que pregunten a los chicos de Otogami. O un ejemplo que tengo más cercano: el de Ángel con su web de ebooks. Difícil es y en este momento no es mi prioridad. Yo, mientras tanto, me vuelvo a mis cosas.